La construcción de un nuevo hotel en el balneario José Ignacio ya es historia del pasado. Los inversores estadounidenses decidieron cancelar el proyecto y es así como el departamento de Maldonado perdió una suma millonaria de dinero.

Las obras estaban a cargo de la firma argentina Emprenurban, quien ya había trabajado en tierras uruguayas en la construcción de los hoteles Dazzler, Esplendor a Wyndham Grand Hotel en Punta Carretas y el antiguo Hotel Cervantes.

El proyecto fue presentado hace dos años y contaba con un predio de 23 hectáreas ubicadas al norte de la Ruta 10 y a 1,6km de la Laguna Garzón, para realizar el hotel. La idea era construir un edificio de cuatro plantas de altura y un centro de convenciones, lo que supone cerca de 13 mil metros cuadrados, más otra estructura de 10 bloques con tres pisos cada uno, lo que suma un total aproximado de 40 mil metros cuadrados edificados.

Pero los planes de un hotel de lujo se vinieron abajo cuando un grupo de vecinos comenzó a quejarse de las obras, alegrando que la edificación era contraria a la arquitectura del lugar y que, además, era perjudicial para el medio ambiente.

Según relatos de los directivos de la empresa constructora, los ciudadanos hacían llegar su desconformidad de las maneras más insólitas, amenazaron y llenaron de folletos las calles de José Ignacio donde se catalogaba a un ex-socio de la firma como un “criminal” y el promotor del proyecto. Fue tal el aparente hostigamiento, que la empresa decidió retirar los capitales y consigo se perdieron no solo 120 millones de dolares sino también, futuras fuentes laborales a corto y largo plazo.

Pero, ¿quién es el famoso inversor argentino que fue amenazado? El ex-socio de la firma argentina es Patricio Fuks más conocido como “Pato” Fuks es un empresario argentino de 44 años y es el actual presidente de la compañía Fën Hoteles que ofrece servicios integrales de franquicias y gerenciamiento hotelero. Según los vecinos de Maldonado, fue él quien impulsó el proyecto del hotel en José Ignacio, pero directivos de la empresa constructora, aclararon que Fuks ya no pertenece a la firma y que las acusaciones en su contra no son ciertas. Por otra parte, la empresa comentó que las amenazas que recibió su ex-socio, también involucraban a sus hijos, lo que causó mucho temor para la familia.

Por su parte, la Intendencia de Maldonado ha insistido en que la empresa siga adelante con el proyecto, pero la respuesta de los inversores norteamericanos fue rotunda: no. El intendente explicó que los inversionistas no están dispuestos a arriesgar un proyecto tan costoso en un lugar donde hay un presunto reclamo medioambiental. Agregó además que, se están cumpliendo con todas las normas requeridas y en coordinación con los órganos del estado competentes en el asunto.

La empresa Emprenurban emitió una carta donde explica sus motivos y se lamentan por la posición de los vecinos, ante un proyecto que a su parecer, era beneficioso para el bien común, “No estamos dispuestos a enfrentar estas agresiones crecientes”, expresó la firma argentina y concluye: “El mundo es grande y cuando el clima no es propicio a grandes desarrollos, nuestros inversores simplemente prefieren dar un paso al costado, y canalizar los mismos hacia otros lugares”

 

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