Ben Francis es el joven que actualmente tiene 26 años, pero que, a sus 19 años logró formar una empresa que hoy cuesta cerca de los 130 millones de dólares.

Muchos emprendedores jóvenes tienen que encontrar tiempo para trabajar en sus ideas al margen de una jornada laboral de ocho horas, y Francis no fue la excepción. En 2012, estudiaba en la universidad a tiempo completo y por la noche repartía pizzas.

Después de dos años agotadores, y con una facturación de su incipiente negocio cercana a los 320.000 dólares, Francis dejó la universidad y su trabajo para enfocarse en su compañía.

Antes de Gymshark, Francis había creado dos aplicaciones para iPhones para medir niveles de ejercicio corporal. Una de ellas le había reportado ganancias por 10.000 dólares. Más tarde, lo que siguió fue Gymshark un negocio de venta de ropa deportiva para fanáticos del gimnasio.

Gymshark tiene cerca de 1,2 millones de clientes y 215 empleados en sus oficinas en el centro de Reino Unido y lo que comenzó con sencillas remeras de 25 dólares, creadas en el garaje de la casa de la abuela de Francis, ahora son todo un furor.

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