Luego de arrasar en el “Super Tuesday”, y estar a pasos de convertirse en el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump gana terreno y su victoria que en algún momento parecía impensable, empieza a configurarse como el escenario más probable. Analizamos la estrategia de Donald Trump que responde perfectamente a cuestiones básicas del marketing político.

Para empezar, Trump conoce a su audiencia; se dirige a un público específico del que le interesa obtener votos. Y con sus argumentos, afianza más el discurso conservador del partido republicano. Dice lo que muchos conservadores piensan y no se atreven a manifestar. Lejos de mantener el discurso lineal que suele tener la clase política estadounidense, el día que se destapó como precandidato para los comicios de 2016, lanzó duras críticas a los inmigrantes mexicanos que llegan a Estados Unidos y propuso levantar un “gran muro” en la frontera entre los dos países y que “México lo pague”.

Donald Trump

Pero no todo estriba ahí. También conoce su marca, se muestra seguro, continúa siendo el empresario exitoso que ahora se dedica a la política, y tiene un mensaje desafiante y consistente (aunque sea detestable y nefasto).

Se muestra audaz, porque al contrario de la mayoría de los políticos, Trump no tiene mensajes para nada indulgentes, amables y condescendientes. Y por sobre todas las cosas, está confiado, por eso ha logrado encontrar una conexión humana con el público.

De todas maneras, muchos continúan preguntándose cuán efectiva puede ser la estrategia de Trump, si tenemos en cuenta que los latinos representan el 11% del electorado estadounidense, esto significa que, hay 25.2 millones de hispanos habilitados para votar y, de acuerdo al director de Tendencias Hispanas del Pew Research Center, Mark Hugo López, 3 de cada 5 votantes hispanos apoyan a los demócratas, mientras que sólo el 27% elige a los republicanos.

Trump no sólo ha arremetido contra México, también criticó el radicalismo islámico, el avance económico de países como China y Japón, y está lejos de retroceder en sus dichos. Recordemos que el exabrupto de Trump que encendió las Redes Sociales fue la expulsión del periodista Jorge Ramos, quien fue atacado por el candidato a la presidencia de Estados Unidos.

Jorge Ramos, uno de los periodistas más influyentes del vecino país, fue expulsado por un miembro de la seguridad de Trump de una rueda de prensa en Dubuque (Iowa) tras cuestionarlo sobre su plan migratorio. El candidato se molestó y ordenó a uno de sus guardaespaldas que lo sacaran.

Donald TrumpFue entonces cuando las Redes Sociales se encendieron. El nombre “Jorge Ramos” fue mencionado más de 100 mil veces durante las 12 horas siguientes a la expulsión (reporte del medidor Topsy.com), y se posicionó en el segundo lugar de los Trending Topics mundiales de la red social Twitter. Por supuesto, las menciones estaban enlazadas al nombre de Donald Trump.

Las Redes Sociales están siendo las aliadas en la carrera electoral de Trump, ya que cuantos más escandalosos son sus comentarios, más cobertura logra en los medios.

Es verdad que una marca puede no agradarle a todo el mundo y al mismo tiempo tener presencia, y parece que el empresario devenido en político lo sabe. Hay mucha gente a la que no le agrada Donald Trump, pero admiran la fuerza del mensaje de su marca.

Declaraciones polémicas, calificativos groseros, intervenciones de mal gusto y respuestas desagradables a celebridades en las Redes Sociales han surtido efecto, y el ahora político, más allá de que gane o pierda elecciones, se encuentra fuertemente posicionado en la opinión pública. Y es que su estrategia se reduce a eso: Donald Trump hace culto a la figura de Donald Trump.

 

Fuente Liion

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