Las marcas de lujo no pasan por un buen momento a consecuencia de la guerra comercial disputada entre China y Estados Unidos.

La cadena de joyerías de alta gama Tiffany, obtuvo un beneficio neto de 125.2 millones de dólares en el primer trimestre de su año fiscal, lo que representa un retroceso del 12% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior como consecuencia de la «dramática» disminución del gasto de los turistas.

Las ventas netas de la compañía entre los meses de febrero y abril sumaron 1.003,2 millones de dólares, lo que supone caída interanual del 2,9%. En datos comparables, que excluyen el efecto del tipo de cambio y de variaciones en el perímetro contable de la empresa, las ventas de Tiffany descendieron en torno al 5%, según lo informado por la propia compañía.

«Nuestros resultados del primer trimestre reflejan significativos vientos en contra por el tipo de cambio y un gasto a nivel mundial dramáticamente menor atribuido a los turistas extranjeros», declaró Alessandro Bogliolo, consejero delegado de Tiffany.

Con esta nueva realidad, la empresa tuvo que ajustar su proyección inicial de entre 5 % y el 9 % a su proyección alcanzable que será de entre 1% y 5%.

Las estimaciones internas de la compañía muestran que los turistas extranjeros representan un porcentaje de dos dígitos de las ventas de Tiffany en Estados Unidos. Por su parte, los ingresos de las Américas representaron alrededor del 40% del total de la compañía de 1.000 millones de dólares en el primer trimestre.

La tendencia que se ha generado en el último tiempo, donde el turismo perdió su fuerza, supone una amenaza para las compañías de lujo estadounidenses, que dependen de los bolsillos extranjeros para una parte importante de sus ventas.

Este problema probablemente se seguirá agravando tras una advertencia sobre viajes en la que el Ministerio de Cultura y Turismo de China disuade a los ciudadanos de visitar Estados Unidos debido a tiroteos y robos»frecuentes». A tal punto que, la cadena de televisión estatal china,  dijo que las agencias policiales estadounidenses habían «hostigado repetidamente» a viajeros chinos.

«Por supuesto, no nos alegra que haya advertencias en contra de viajar», dijo Bogliolo en una entrevista. «Pero, claramente, eso está fuera de nuestro control. Nos estamos centrando en lo que podemos controlar», agregó.

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