Aunque la mayor parte de los anunciantes optó por la diversión en estado puro (o en su defecto por la sensiblería) en sus spots para la última edición de la Super Bowl, hubo unos cuantos que se aventuraron en el territorio (inevitablemente minado) de la política y lo cierto es que se las ingeniaron para concitar todas las miradas.

Entre las marcas que decidieron enarbolar anoche la bandera de la política destaca Airbnb, que emitió durante la final de la NFL un spot, muy comentado, en el abogaba por una visión abierta y multicultural del mundo (muy en sintonía con su política de ofrecer asilo a los refugiados).

Coca-Cola, por su parte, desempolvó un viejo anuncio que vio la luz en 2014 y en el que sus protagonistas cantaban una versión multilingüe de “America the Beautiful”. En vista del acalorado debate que hay actualmente al otro lado del charco en torno a la inmigración y la diversidad, el spot de célebre marca de refrescos tiró de lo lindo de la lengua a los estadounidenses en Twitter.

“Creo que es fantástico que Coca-Cola decidiera emitir un viejo anuncio porque actualmente es aún más relevante que cuando lanzó en 2014”, explica Lynn Power, directora ejecutiva de J. Walter Thompson Nueva York, en declaraciones a The New York Times.

“Si hay algo que grita a los cuatro vientos el anuncio de Coca-Cola es la diversidad”, señala Rob Schwartz, director ejecutivo de TBWA/Chiat/Day Nueva York. “No creo que se trate, de todos modos, de un ‘troleo’ a Trump. Es, en todo caso, una sonora bofetada en su rostro que deja muy claro lo que de verdad es América”, añade.

Más valiente aún que Coca-Cola se mostró una marca, 84 Lumber, que debutaba este año por primera vez en la Super Bowl y cuyo anuncio inicial fue rechazado incluso por Fox por ser “excesivamente controvertido”. El spot mostraba una madre hispanoparlante y a su hija teniéndoselas que ver con un muro en la frontera entre Estados Unidos y México. La compañía, especializada en materiales de construcción, tuvo que editar el spot, eliminar el muro y redirigir al espectador a su web para ver el anuncio “uncutted”.

“Si haces pensar demasiado a la gente y la fuerzas a ponerse excesivamente seria durante el partido, donde los espectadores aspiran, al fin y al cabo, a divertirse, estás asumiendo inevitablemente un riesgo”, apunta Carl Marci, jefe de la división de neurociencias de la empresa de investigación de mercados Nielsen.

No obstante, a veces asumir riesgos les merece la pena (y mucho) a los anunciantes. Es el caso de Audi, cuyo spot para la Super Bowl, que lanza un mensaje en favor de la igualdad salarial entre hombres y mujeres, se ha convertido en un auténtico éxito viral en YouTube con casi 7 millones de reproducciones.

Otro anunciante que decidió hincarle el diente a la política (de manera bastante jocosa, eso sí) durante la última edición de la Super Bowl fue la marca de productos capilares It’s a 10, que se mofó en su spot para el gran acontecimiento deportivo del año en Estados Unidos del icónico (y mil veces ridiculizado) cabello de Donald Trump.

De todos modos, las marcas que se zambulleron en las procelosas aguas de la política y los temas sociales “peliguados” durante la Super Bowl fueron minoría. La mayoría apostó por la diversión a modo de escapismo en una nación, Estados Unidos, más hambrienta que nunca de escapar de una realidad repleta de incertidumbres.

“La comedia, las celebridades y las figuras antropomórficas son todo un clásico que nunca falta en la publicidad Super Bowl”, señala Andrew Essex, director de Tribeca Enterprises y antiguo CEO de la agencia Droga5.

“Después de 50 años este tipo de publicidad comienza a resultar, sin embargo, un poco arquetípica”, agrega Essex. “De hecho, a veces me pregunto si la Super Bowl no es el mayor acto de inmolación económica sobre la faz de la Tierra”, enfatiza.

Teniendo en cuenta que los anunciantes han desembolsado este año una media de 5 millones de dólares por spots de apenas 30 segundos para anunciarse en la Super Bowl, algo de inmolación económica ha habido. Pero algunos creen que dicha inmolación es sumamente rentable (en particular cuando se cuelga del brazo del entretenimiento puro y duro).

“La gente quiere ver cosas alegres en la Super Bowl, especialmente en un momento en el que hay temas tan graves acuciando al país”, concluye Tim Calkins, profesor de marketing de la Kellogg School of Management de la Universidad de Northwestern.

MarketingDirecto

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