Saber contar historias, para muchos, es la clave para tener éxito en cualquier ámbito de la vida. Lo cierto es que contar historias se conecta con lo más mítico del ser humano y lo lleva sus raíces.

Del storytelling derivan varias disciplinas, entre ella el marketing de contenidos que utiliza a las historias como base para abrirse camino entre los consumidores. Contar historias puede cambiar por completo una empresa.

Lo cierto es que el marketing de contenidos se ha abierto un gran camino. Desde los inicios Ogilvy consideraba que las historias podían cambiar el mundo. No se puede apostar únicamente a la trasmisión objetiva de los mensajes, hay que conectar con el sentimiento.

Contando una historia se puede conectar con la otra persona, lograr generar emociones en ellos. Cuando un individuo escucha una historia se desencadena un proceso en el cerebro. La actividad neuronal al momento de escuchar una puede aumentar por cinco, lo cual aumenta las posibilidades de recordar la información que recibe.

Por otro lado, las personas se identifican con las historias. Cuando alguien se ve reflejado en un relato, la historia pasa a cobrar más importancia para esa persona. Ya se encuentra gran parte del camino recorrido para llegar a tocar el corazón de alguien.

Sin embargo, sin una buena historia no se avanzará demasiado. Hay que tener en cuenta cada paso, que las palabras sean las jutas, que la estructura gramatical sea la correcta. Para que el relato fluya.

La economía también es la calve, algo que sea bueno, pero además corto es mucho más efectivo. Ayuda al recuerdo y a quedarse con lo necesario. Es mejor dejar de lado los detalles irrelevantes para tu mensaje.

Para construir una gran historia, no solo se necesita inspiración, sino que también trabajo. Sin saber a quién nos dirigimos, por qué canal y en qué momento, ni la mejor historia cumplirá con su objeto.

Si alguien escucha una buena historia, con todos los requisitos anteriores, entonces querrá conocerla hasta el final. La mayoría de los contenidos no llegan a ser consumidos hasta el final, esto es porque fallan.  No solo importa el gancho, sino que también la calidad.

Al consumidor no solo le alcanza con llegar al final si el contenido es bueno, sino que querrá más. Es fácil realizar el seguimiento a quienes visitan un sitio a diario o se conectan en búsqueda de más de lo mismo. Identifica los comentarios, los post o los contenidos que más búsquedas tengan y crea más de lo mismo.

 Por último, si una marca quiere contar historias, las mismas deben ser coherentes con la empresa. Nadie tolera un discurso que luego no se verifique con el accionar y el día a día. Historias fuertes, coherencia y calidad serán la llave para el éxito.

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