Spotify y Netflix son similares, es cierto. Ambas comparten la tecnología streaming para el acceso a sus diversos contenidos, en el caso del primero musical y el segundo audiovisual. Pero ¿existen diferencias en sus modelos de negocios?

Nacido en 1997, el modelo de Netflix es muy interesante. Su servicio alcanzó una gran popularidad, y en 2009 ofrecía una colección de 10.000 títulos en DVD, superando los 10 millones de suscriptores. La compañía fundada por Reed Hastings, lanza en 2010 el servicio por el que todos la conocemos hoy.

Por otra parte, Spotify surge de una forma muy diferente. Comienza a ofrecer sus servicios en el 2008, y nace directamente en espacio digital. Es una aplicación nativa digital. Recordemos que por esa época surge los debates acerca de los derechos de autor y las descargas de contenidos. Por otro lado, gracias a iTunes, la tienda de descarga de canciones lanzada por Steve Jobs en el 2003, era ya inconcebible pensar en una plataforma que no albergase toda la producción musical. Algo se veía venir.

Dadas las características de la industria musical donde los lanzamientos son simultáneos a nivel mundial, y en todas las plataformas, a diferencia de la audiovisual, que se resiste a adoptar esa forma de trabajo, Spotify ha funcionado de maravilla.

Spotify ofrece un modelo Freemium, y el de Netflix es exclusivamente de pago. Netflix ofrece un período de prueba gratuito y luego pagos mensuales. No se descarta que en el futuro, y una vez que Netflix consiga una masa crítica de suscriptores, esta plataforma pudiera poner en marcha un servicio con una menor oferta de contenidos, y una calidad menor, sustentada mediante publicidad, y amenazando (un poco más) a actores establecidos como son las televisiones en abierto… y es que no debemos olvidar que la transformación digital nos afecta a todos, en todos los sectores.

No parece factible, eso sí, que Spotify vaya a prescindir de su servicio gratuito en un futuro. Este servicio es uno de los elementos diferenciadores respecto a parte de su competencia.  En un mundo digital que cambia constantemente, es necesario contar con herramientas de  diferenciación. El mayor número de usuarios, aunque sean gratuitos y aporten mucho menos valor a través de la publicidad, es una herramienta de negociación de un valor enorme con las compañías discográficas, ya que va a influir en el alcance de las canciones de los artistas, y por tanto, en su posible éxito, giras de conciertos, acuerdos comerciales, venta de merchandising, etc.

El ejecutivo y productor musical  Jimmy Iovine declaró; «en la música, todo el mundo tiene acceso a todo, además de en los servicios gratuitos, todas las canciones están en YouTube. Y si te pones en el lugar de alguien en Kansas sin trabajo, con YouTube gratis, Pandora gratis, Spotify gratis… si hay un restaurante en tu calle con la misma comida que en otro, pero que está en lo alto de una montaña con unas bonitas vistas, sólo que el primero es gratis, seguro que mucha gente va a ir comer allí. «

Es decir, ¿está la gente dispuesta a pagar por la música?, o ¿por qué pagar por algo que se puede conseguir gratuitamente?

La otra gran diferencia entre ambos servicios es que Spotify depende de sus acuerdos con las compañías respecto a los contenidos, y Netflix ha optado por centrarse en gran medida en la autoproducción. Netflix financia contenidos propios generando estrellas dentro de su plataforma, Spotify depende de los acuerdos con las compañías discográficas para poder ofrecer todo el catálogo musical.

 

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