Los individuos de la generación que viene pisando fuerte, los denominados millennials, puede que nunca sepan cómo eran las interminables conversaciones por el teléfono fijo del hogar. A decir verdad, no son solamente ellos quienes han dejado de lado las llamadas, pues la tendencia apunta a que cada vez más se prefieren las aplicaciones de mensajería instantánea a los “telefonazos” para la comunicación con familiares y amigos.

En España, por ejemplo, el 96% de las personas prefiere utilizar apps de texto antes que hablar por teléfono. Las cifras pueden resultar alarmantes, mas no del todo sorprendentes, pues con un simple vistazo a la calle pueden contemplarse decenas de viandantes con la cabeza gacha atendiendo a su smartphone, frente a algún rezagado hablando por teléfono que parece destacar con unos hábitos comunicativos que han quedado muy atrás en el tiempo.

¿El causante de este cambio en las costumbres? Claramente la expansión de los smartphones. Los terminales móviles suponen actualmente el acceso principal a internet, muy por delante de los desktops u ordenadores de sobremesa y laptops. La comunicación asíncrona, por la cual el mensaje no se contesta instantáneamente sino cuando el receptor así lo desea, además del cambio sociológico que supone la primacía del texto escrito por encima de la llamada por voz (que según expertos podría considerarse hasta intrusiva), son características inherentes a esta nueva generación de adolescentes, que están viviendo una pérdida de la espontaneidad que presenta conversación oral.

Los nuevos hábitos comunicativos son también alarmantes atendiendo a la carencia de la emoción que se transmite por medio del texto y los emoticonos (quién no ha enviado el famoso emoji que se ríe estando totalmente serio). Además, la falta de comunicación oral impide a los adolescentes comprender en profundidad la comunicación no verbal, e incluso, pueden llegar a temer hablar.

Como afirmaba la psicóloga del MIT Sherry Turkle, el problema va más allá, puesto que unos adolescentes aterrados de comunicarse oralmente con sus amigos se verán incapaces de comunicarse con ellos mismos, a fin de pensar, razonar y reflexionar por sí mismos, también sobre las cuestiones que les atañen personalmente.

Recuerdan desde El País de España ciertos estudios que apuntan a que la trivialidad de las conversaciones aumenta cuando se tiene un móvil en la mesa, ante la posibilidad de ser interrumpidos por una llamada, o (más probablemente) una aplicación de mensajería instantánea.

Fuente Marketing Directo

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