Enjoy Punta del Este conmemoró cinco años del fallecimiento del artista uruguayo. La obra fue reacondicionada por el restaurador Ricardo Ginesta.

A cinco años del fallecimiento del emblemático Carlos Páez Vilaró y con motivo de la conmemoración de su legado cultural, Enjoy Punta del Este reinauguró un colorido mural de su autoría, dando cumplimiento a la voluntad del artista, que tenía en sus planes la recuperación de la obra.

La pintura fue restaurada por el artista uruguayo Ricardo Ginesta y descubierta en OVO Restaurant junto a la familia de Páez Vilaró, autoridades departamentales y nacionales que acompañaron el emocionante momento.

El mural fue creado especialmente para el establecimiento hotelero y homenajea a los habitantes de Punta del Este, siendo un importante atractivo para turistas y lugareños. El lienzo data del 2 de febrero de 1997, fecha en la que se conmemoraron 480 años de la llegada del conquistador Juan Díaz de Solís a las costas uruguayas. El mismo fue retirado de la pared del Resort por una reforma del área de casino.

La fecha también coincide con el día de la diosa del mar Iemanjá, de la Virgen de la Candelaria y de la fundación del balneario, acontecimientos que Páez Vilaró plasmó de una manera especial en su obra.

Allí se encuentran las distintas etapas del desarrollo de Punta del Este, desde la época de las carretas tiradas por bueyes y el tren, hasta los primeros barcos y la llegada de los clubes. Otros dos elementos infaltables en la creación del artista son los tamboriles y el sol, venerado ampliamente en toda su trayectoria.

“Es un mural de una época muy colorida de Carlos y el sol es uno de los más bonitos que ha pintado, tiene muchos detalles”, explicó el restaurador.

Ginesta contó que la obra de arte fue reacondicionada en acrílico, mediante una técnica italiana denominada “intonaco” que supone el retiro cuidadoso de la capa de pintura. El tamaño original era de 21 x 3,20 metros, pero, finalmente, luego de la restructura, quedó en 16 x 3,20 metros.

El restaurador indicó que si bien “el valor económico es relativo”, por su dimensión es una obra que puede llegar a costar entre dos y tres millones de dólares.

“Debe ser el mural más grande que se ha rescatado y estoy muy agradecido de haber tenido la oportunidad de restaurarlo”, concluyó.

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