Malos augurios para Toshiba. El gigante tecnológico nipón se desplomó ayer un 8% en la bolsa de Tokio tras retrasar la presentación de resultados y la dimisón de su presidente, Shigenori Shiga. Detrás del caos en que se ha convertido hoy la empresa están las pérdidas de casi 6.000 millones de euros de su división nuclear y las desavenencias con el auditor, por lo que necesitará otro mes para rendir cuentas al mercado.

Shiga era presidente desde el pasado junio tras la purga de la antigua directiva de Toshiba que orquestó una trama de manipulación contable destapada hace dos años. Ahora, los analistas especulan sobre la posibilidad de quiebra de una empresa que emplea a casi 200.000 personas.

En este sentido, el diario Nikkei, que ya adelantó la salida de Shiga, advierte en su edición de hoy que Toshiba podría anunciar cuando presente sus resultados que no es solvente, paso previo a una quiebra que podría desencadenar una crisis en la tercera economía mundial. “Podría impactar incluso al rating soberano de Japón”, alerta Tom O´Sullivan, analista de energía, al diario The Washington Post.

De hecho, el Financial Times asegura que en los mentideros de la industria se sospecha que dada la importancia de Toshiba como símbolo de Japón no se puede descartar una intervención del Estado, incluida la posibilidad de un rescate, para mantener el núcleo de las operaciones de la compañía más o menos intacto.

Problemas en su división nuclear

Esta mañana se conocía que el presidente Shiga había presentado su dimisión por las pérdidas multimillonarias ocasionadas por la adquisición en Estados Unidos de las plantas nucleares CB&I Stone & Webster por unos 229 millones de dólares a finales de 2015. Shiga fue presidente de Westinghouse Electric, unidad de negocio de energía nuclear de Toshiba en Estados Unidos, y foco de los últimos problemas.

El pasado diciembre, la compañía anunció que prevé unas pérdidas de “varios miles de millones de dólares” en relación con la operación por los costes laborales y materiales de la construcción de dos plantas nucleares en EEUU. La compañía mantiene un contencioso con Chicago Bridge & Iron, de la que adquirió la empresa, a cuenta de sus tasaciones de los activos y negocios de la constructora de plantas atómicas.

25443391156_2fde18ac7e_b

El conglomerado ha añadido que a finales de enero descubrió que los altos ejecutivos de Westinghouse ejercieron una “presión inapropiada” para seguir adelante con la compra, y que habrían fallado los controles internos en el proceso. De hecho, los auditores necesitan ese mes extra para validar las cuentas por culpa de esta adquisición.

Aunque la corporación japonesa dijo que la valoración final del monto dependerá de la revisión contable que la empresa completará en el primer trimestre de 2017 (abril-junio), los medios locales cifran las pérdidas en más de 700.000 millones de yenes (5.800 millones de euros/6.170 millones de dólares).

Además, Toshiba dejará de aceptar contratos para levantar nuevas plantas atómicas (aunque continuará construyendo las cuatro que tiene previsto terminar en EUA para 2020) y seguirá solo con sus operaciones de mantenimiento y desmantelamiento de instalaciones nucleares, adelantaron otras fuentes a la agencia Kyodo.

Retrasa los resultados

Como consecuencia de estos problemas con la división nuclear, la compañía retrasará un mes la presentación de sus resultados financieros correspondientes a abril-diciembre de 2016, inicialmente prevista para hoy. La compañía ha presentado una petición al regulador nipón para posponer la fecha de presentación de resultados hasta el próximo 14 de marzo. “Hemos entregado el informe de resultados al auditor, pero la revisión no ha sido completada”, explicó en un comunicado.

Asimismo, la empresa tecnológica, energética y de infraestructuras abrió una investigación paralela sobre la devaluación de esta unidad, cuyas conclusiones aún no se han dado a conocer. “Esta presentación (de resultados) debe incluir un informe sobre el caso, que es posible que influya en los resultados del tercer trimestre”, un proceso que no está completado, señaló la empresa.

Toshiba ya se vio obligada a retrasar la presentación de sus resultados en varias ocasiones en 2015 tras destapar un grave escándalo de manipulación contable, por el que la empresa sobrestimó entre 2007 y 2014 sus ingresos por ventas en 224.800 millones de yenes (1.680 millones de euros).

La tecnológica ya anunció que escindirá su negocio de memorias flash para encontrar financiación de terceros y compensar las pérdidas, y que revisará sus operaciones en el sector nuclear. Además, estaría planteándose la posibilidad de vender otras divisiones. Pero los analistas se preguntan cómo sobrevivirá el titán nipón si se desprende de las divisiones más rentables de su conglomerado.

ElEconomista

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.