La neuroarquitectura permite crear espacios en donde las personas pueden ser más felices.

La neuroarquitectura es una ciencia amable y reciente que busca entender, a través de la neurociencia, cómo el espacio afecta a la mente humana. Esta disciplina afirma que la forma en la que se construyen los edificios puede ayudar al bienestar mental y la felicidad de las personas. Y puede estimular la creatividad, mantener la atención y la concentración, aumentar la productividad y favorecer la relajación.

Según la neuroarquitectura los techos altos, propician la creatividad, mientras que los bajos favorecen la concentración.

En el diseño de oficinas estos parámetros ya se tienen en cuenta. Hay numerosos estudios que demuestran que la iluminación natural y las vistas mejoran la productividad, el rendimiento y la memoria. E incluso que los empleados que más luz reciben duermen hasta 46 minutos más por la noche, según un estudio de varios neurocientíficos en 2014.

Además, este estilo arquitectónico no solo busca la buena calidad del aire o del agua y la luz, sino que tamién estimula a las personas a realizar actividad física creando escaleras atractivas que animen a la gente a usarlas y esconden los ascensores detrás de ellas.

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