El fenómeno conocido como “Shrinkflation” es aplicado por las compañías, en su mayoría grandes, cuando las ganancias se reducen y las posibilidades de aumentar el valor de venta son casi nulas. Es entonces cuando se aplica esta estrategia que implica reducir el peso de los productos sin disminuir el precio.

Este fenómeno también es conocido como “downsizing” y en la mayoría de los casos viene acompañado con el lanzamiento de marcas secundarias. En este sentido, muchos consumidores están dispuestos a consumir menos cantidad de un producto que ya conocen que probar un nuevo.

Esta práctica es muy común para un tipo de productos específico como son las snacks, los cereales o golosinas, así como también algunos productos de higiene personal o limpieza. La práctica también se aplica cuando el público comienza a optar por marcas de la competencia debido a la brecha de precios.

Entonces, las marcas ofrecen menos producto manteniendo la relación de precio anterior, lo que a simple vista parece una baja en el costo del producto, en realidad no lo es. Lo que sucede es que intuitivamente el comprador se dirige hacia aquella marca que conoce y no se detiene a realizar el cálculo entre cantidad, precio y competencia.

Por otro lado, se afirma que es una estrategia que ayuda a “disfrazar” a la inflación. Paso que, en la mayoría de los casos, es iniciado por las marcas líderes en mercado. Luego le siguen el resto.  Sin embargo, también se pueden notar las reducciones en productos de elaboración propia de los establecimientos comerciales.

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