Atrás quedaron los tiempos en los que conducir un coche “con estrella”, lucir un bolso “con bandera” o enfundarse en un polo “con cocodrilo” eran sinónimo de distinción. Aunque el lujo siempre ha sido un sector para el que la crisis no existe, parece que las nuevas generaciones están cada vez menos interesadas en el logo y más en los productos.

Y es que los millennials dan cada vez menos importancia a los nombres, logos y firmas y se centran en las cualidades de los propios productos. Buscan la diferenciación, sí, pero no a base de un nombre. De hecho, un estudio elaborado por NPD revela que el interés por los bolsos que muestran la marca de manera visible es cada vez menor y un tercio de los bolsos vendidos en el último año en Estados Unidos no tiene el logo visible.

Los más jóvenes buscan así la personalización e individualización de los productos más que la ostentación que suponen las marcas de lujo.

“Los consumidores que quieren formar parte de un diseñador o una marca menguan en favor del deseo de encontrar un estilo y uso único a su personalidad y estilo”, explica Marshal Cohen,analista de NPD.

Así lo demuestra el éxito de algunas firmas y diseñadores que han entendido la nueva mentalidad millennial y han sabido adaptarse a ella ofreciendo productos en los que lo que se ofrece es calidad y personalidad a un precio asequible y sin ostentaciones. De hecho, marcas como A.P.C o Mansur Gavriel “esconden” sus logos o iniciales grabados en las partes interiores o inferiores de sus bolsos y, aun así, siguen colgando el cartel de “agotado” en sus webs.

El 81% de los millennials valora la sutileza de los logos insertos en los productos que adquieren, algo que pone a las marcas en un brete.

Y es que si antes era precisamente su logo la garantía de ventas, ahora, son los productos los que deben demostrar sus cualidades si quieren camelar a un target cada vez menos marquista.

MarketingDirecto

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