Primer Plano es un ciclo de entrevistas que busca analizar el mundo de los negocios, el poder y la economía. Teniendo como eje el impacto en nuestra sociedad, a través de entrevistas llevadas a cabo por el periodista Martín Sarthou, se busca conocer en profundidad a los máximos referentes de cada industria.

Magdalena Furtado, Directora de ONU Mujeres Uruguay, compartió una instancia para Primer Plano en donde se conversó sobre ONU Mujeres y la igualdad de género.

 

Martín Sarthou: ¿Cómo nace dentro del sistema de naciones unidas y desde cuando está presente en Uruguay?

Magdalena Furtado: Bueno ONU Mujeres es la entidad de las Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y dentro del sistema de Naciones Unidas, que es una organización bastante compleja, es la agencia más nueva. Fue creada en el 2010, tal vez muchos recordaran por que la primera directora a nivel mundial fue Michelle Bachelet, que dejó ese cargo para ejercer la presidencia de Chile.

ONU Mujeres está presente en muchísimos países de todo el mundo, y por ejemplo, en la región de Latinoamérica está presente en 15 países, incluido Uruguay que tenemos una pequeña presencia acorde a nuestro tamaño poblacional.

MS: ¿Es un organismo meramente de investigación, análisis o también de desarrollo y aplicación de políticas?

MF: Tenemos un triple mandato. Por un lado un mandato normativo, es decir, tenemos que fijar el norte en término de las políticas de género o los estándares internacionales de género. Por eso es que todos los marzos de cada año se realiza, por ejemplo, una reunión con todos los estados miembros para tratar de fijar y cada vez elevar un poco más esos estándares internacionales, que es la comisión social y jurídica de la mujer que se hace en Nueva York, donde todos los estados miembros participan. También hay muchísimas reuniones que tienen que ver con tratar de ver, bueno, hacia donde caminamos en consenso, por que las regiones son muy dispares y a veces es difícil fijar estándares internacionales tan elevados.

El otro eje de trabajo tiene que ver con lo programático, es decir, los programas de implementación en diferentes áreas. Por ejemplo pueden ser en lo que tiene que ver con participación política, con prevención de violencia hacia las mujeres, con los planes y los presupuestos con perspectiva de género, el tema del empoderamiento económico de las mujeres, el tema de paz, seguridad y acciones humanitarias con la incorporación de las mujeres. Son programas que uno trata de aterrizar en los diferentes países según las prioridades y las necesidades que tiene el contexto nacional.

Y la tercera pata del trabajo tiene que ver con la coordinación. ONU Mujeres tiene en su mandato, el de coordinar las diferentes agencias de Naciones Unidas lo que se hace en materia de género. Entonces trabajamos muy de cerca con OPS, Salud de género, con UNICEF, las niñas, con FAO, con OIT, el mercado de trabajo. Entonces tenemos muchísimas alianzas dentro de la organización y somos, básicamente, los que coordinamos los temas de género.

MS: ¿Cuál es el diagnostico que hacen estos primeros años de trabajo en Uruguay sobre la situación de las mujeres en empoderamiento, la equidad? ¿Existe una brecha salarial o de condiciones de trabajo y opciones o herramientas de desarrollo?

MF: Para tener una idea del diagnóstico de Uruguay te voy a dar tres cifras en tres temas principales en perspectiva comparada, como para ver cómo está ubicado Uruguay en la región o en el mundo. Si miramos el tema de la violencia hacia las mujeres, Uruguay lastimosamente dentro de la región Latinoamericana, que a su vez es la región donde la mayoría de los países, de los 25 países a nivel mundial, 14 con las mayores tasas de femicidios están en la región. Uruguay se encuentra dentro de los 5 peores, y estoy hablando de tasas de asesinatos de mujeres por parejas o ex parejas, pero no en números absolutos, sino en tasas. O sea, los números hay que mirarlos, Brasil seguramente tiene muchos más asesinatos, Argentina, México también. Pero si miramos en términos de tasas, es decir, nos comparamos con respecto a los 3.4 millones de personas que somos en Uruguay, el número de mujeres asesinadas por parejas y ex parejas por años es enorme. Entonces, realmente, creo que ahora el tema está muy en agenda pública, pero falta mucho para avanzar. Si miramos el tema del empoderamiento económico, de las brechas en el mercado de trabajo, las brechas de participación, nos guiamos por las estadísticas del foro económico mundial que releva la situación en términos de brechas en todos los países del mundo. Y Uruguay, lastimosamente, tampoco tiene un buen papel, está en el lugar número 91.

Por último, si miramos la participación política de las mujeres, que es un ranking que hacen cada 2 años la Unión Interparlamentaria y ONU Mujeres, el porcentaje de mujeres en el parlamento, en Uruguay estamos en el número 93.

En conclusión, tuvimos 14 años de crecimiento económico continuado, tuvimos una disminución de la desigualdad de los ingresos a partir del año 2007 y seguimos con unas brechas de género que han realmente permanecido incambiadas o bastante estables en el correr de estas últimas dos décadas. Conclusión, las desigualdades de género, hay que hacer algo específico para poder avanzar en esa transformación cultural y son procesos que llevan mucho tiempo y que no están directamente ligados a la mejor coyuntura económica de una sociedad.

Entonces, como política, los países nórdicos desde hace muchos años se habían determinado que el tema de la inclusión de género y la igualdad de género iban a ser una prioridad. Lo cuenta el presidente de Finlandia, que eso estuvo en su constitución desde el año 1906 y trabajaron para ello. Realmente tiene que estar como una prioridad país para aprovechar el potencial de las mujeres.

MS: Y no como un mero slogan o por lo menos una declaración de intención. ¿Y en  el mundo empresarial? Saliendo de la representación pública y demás, ¿en el ámbito empresarial, cual es la situación de la mujer?

MF: Bueno, en el ámbito empresarial. Hay una encuesta que hizo el Banco Mundial hace poco en Uruguay y releva por ejemplo que las mujeres en cargos gerenciales en las empresas grandes de Uruguay, relevan empresas grandes, empresas medianas y empresas pequeñas. En empresas grandes solo un 4% tienen mujeres en los cargos más altos gerenciales. En las empresas medianas sube un 10 o 15% y en las empresas más pequeñas un 20% un 22%. Hay un desaprovechamiento, una desutilización de las capacidades o talentos de las mujeres en los cargos gerenciales y esto tiene implicancias de todo tipo. Te voy a poner un ejemplo bien concreto que de seguro a los uruguayos, como uruguayos y uruguayas les gusta, que es comparado con el fútbol. Dejar la mitad del talento fuera, en términos de las mujeres en los cargos de decisión de una economía, es como si el maestro Tabárez, para llamar a la selección uruguaya de fútbol, llamara solo a los que nacieron en Montevideo, entonces ¿ahí te perdés a cuántos jugadores?

MS: Y quizás los mejores además

MF: Exactamente, no va a estar Suárez, no va a estar Cavani, o sea, muchos no van a estar. Eso es lo mismo que le pasa a una economía cuando utiliza la mitad de las reservas del talento. Y hoy en día, en el mundo y también en Uruguay, las mujeres tienen mayores niveles de calificación que los hombres. Por ejemplo en Uruguay, si miras la población económicamente activa en las mujeres, el 30% tienen alcanzado como máximo nivel el terciario. Y en los varones el 18%. Entonces, obviamente tiene que ver con que la igualdad es un buen negocio. En Uruguay no hay estudios, pero si hay en Estados Unidos y en Europa. Por ejemplo McKinsey ha hecho muchísimos estudios mostrando que si hay mujeres representadas en los cargos de alta gerencia, los resultados de las empresas tienen mejor nivel de ganancia, mejor nivel de rentabilidad o sus acciones se cotizan más. No podemos establecer causalidad, pero si hay una asociación.

MS: Los hechos están sobre la mesa. Decías que la igualdad es un buen negocio, y los hechos lo demuestran, los números lo demuestran. Cuando te referías a Uruguay, hoy hablabas de los porcentajes de mujeres en cargos gerenciales en empresas grandes, medianas y pequeñas. Más allá de la representación que tienen, la remuneración que reciben, o la posición en la que están,  ¿es equiparable con la de los hombres, o hay una brecha?

MF: El tema de las diferencias salariales por igual capacidad, tarea o trabajo, cada vez que alguno habla con alguna empresa siempre la gerencia de esa empresa te dice: no, en mi empresa no se discrimina, no existe. Entonces como que a nivel micro, desde ONU Mujeres nos estamos acercando a muchas empresas y siempre es como el diálogo “en mi empresa eso no pasa”. Yo lo que hablo es de los datos macro, los datos agregados. Si uno toma las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas que es el rector oficial de las estadísticas; y mide en promedio, controlando por años de experiencia o nivel educativo, mide en promedio cuánto gana una mujer y cuanto respecto al hombre, uno encuentra, por ejemplo en Uruguay el año pasado, que para las personas que tienen más de 16 años de educación, la mujer gana el 76% del promedio salarial de un hombre.

Son cosas que es muy difícil entrar en lo micro, no. Por que las empresas tienen más o menos un target de cuál es el salario para cierto cargo, pero bueno, sabemos que existe discrecionalidad. Si uno mira los datos agregados del país, en Uruguay hay brecha, pero en todos los países del mundo hay brecha. Hay que justamente trabajar por transparentar, por tratar de controlar muchas veces los sesgos inconscientes que todas las personas y empresas tenemos por tratar de que las políticas de contratación y de ingresos sean absolutamente transparentes. Porque, además, hay muchas anécdotas de empresas que seleccionan personal que dicen “mi política es absolutamente pro de la igualdad” pero cuando llego con la terna para presentarle, desde la empresa, el cliente, me dice “no, no, solo mostrame los varones”. Todo eso sabemos que existe, pero claro, es como difícil siempre a nivel micro decir en mi caso o en mi área de control no pasa.

MS: ¿Y cómo se lucha con esos factores, que obviamente tiene una raíz cultural? ¿Cómo se lucha, que tipo de herramientas son las que ustedes aplican? Porque pueden presentar un diagnóstico, pueden dar cada marzo un informe del cual nos sacude a todos ver una realidad, pero a partir de ahí ¿Qué políticas son las que ustedes consideran pueden ser las más efectivas?

MF: Bueno, la pregunta es sumamente valiosa porque este año, 2017, ONU Mujeres Uruguay nos proponemos trabajar con las empresas en Uruguay. ONU Mujeres ha desarrollado muchísimas herramientas a nivel mundial que se llaman los Principios del Empoderamiento Económico. Y también tenemos herramientas que te muestran, justamente, para hacer un auto diagnóstico de la empresa, ver cuál es la situación respecto a cada uno de los principios. Incluso dándote ideas para que uno se visualice que está bien y que está mal y que cosas se pueden mejorar.

Y ese trabajo que estamos empezando ahora en Uruguay, de alianza con las empresas, no vamos a ser nosotros los protagonistas, sino cada una de las empresas con las que podamos trabajar, que abran sus puertas, van a ser las protagonistas para el cambio. Porque más allá que Naciones Unidas u ONU Mujeres les diga “igual remuneración por igual trabajo”, o sea, tenemos que ver que esas cosas calen en la práctica y que las prácticas de las empresas empiecen cada vez a incorporar esas situaciones. Vamos a lanzar, calculamos que va a ser en el segundo semestre, con las primeras empresas uruguayas que quieran embarcarse y trabajar realmente, y todo esto surgió después de que estuve en San Pablo en abril, que vi el trabajo en San Pablo con las grandes empresas. Habían 200 empresas en un foro donde contaban, en el marco de esa alianza de los principios, que es lo que habían podido hacer. Ahí uno ve los cambios con términos reales.

MS: Las que entendieron que la igualdad es un buen negocio.

MF: Exacto

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