Estereotipos arraigados, falta de confianza del entorno o de ellas en sí mismas, trabajo no remunerado, sueldos más bajos, menos oportunidades de crecimiento. La lista de barreras al crecimiento de las mujeres en el mundo del trabajo y el emprendedurismo es extensa, pero no imposible de vencer. Esa fue la conclusión central del encuentro “Mujeres ¿Tenemos barreras a la hora de emprender?”, realizado por la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay (OMEU).

“Barreras hay, pero el desafío que tenemos todas es tomar distancia y saltarlas”, dijo en la apertura del encuentro Elena Tejeira, flamante presidenta de la organización. “Hay que vencerlas y seguir adelante”, enfatizó.

Para comprender cuáles son las barreras y cómo enfrentarlas, la economista Laura Raffo, directora de la representación de ESPN en Uruguay y Paraguay y actual directora de OMEU, brindó una charla en la que detalló toda la información que las mujeres deben manejar para enfrentarse a estas diferencias y salir airosas.

“Como mujeres no nos podemos tomar las cosas a la liviana y no estar al tanto de lo que pasa en el mundo laboral y empresarial en cuanto a la brecha de género. Esa brecha existe y tenemos que comprenderla, tener los datos específicos, porque no es que nos estemos rasgando las vestiduras y poniendo caras de víctimas. Hay datos reales que muestran que la discriminación y la segregación laboral por género existen en Uruguay y en el mundo, sentenció.

Raffo respaldó con números el reclamo de igualdad que realizan las mujeres uruguayas. La especialista refirió a un estudio realizado por el World Economic Forum, que sitúa a Uruguay en el puesto 93º del mundo en cuanto a igualdad entre hombres y mujeres en acceso a la salud, la educación, y la participación política y económica.

En salud y educación, la brecha está casi cerrada, con 95% y 100% de igualdad de acceso respectivamente, pero en participación económica (incluye representación en la fuerza laboral, salarios y presencia en puestos jerárquicos) la brecha es del 64% y en política, del 10%. “Estamos horrible. No hay trampas acá. Estos son estudios, son datos de la realidad que muestran que acá no hay igualdad”, afirmó.

A nivel mundial y también en Uruguay, dijo Raffo, la brecha de participación política tiende a cerrarse y, aunque el ideal está muy lejos, la mejora es rápida. Sin embargo, en lo económico está estancada y para demostrarlo la especialista presentó un dato que impresionó al auditorio, compuesto sobre todo por empresarias y emprendedoras: las mujeres en Uruguay, en 2015, ganaban lo mismo que ganaban los hombres en 2006. “Si seguimos cerrando la brecha a este ritmo, nos llevará 118 años llegar a ganar lo mismo que ellos”, resaltó.

“Es tan difícil luchar contra esto porque no está escrito. Hoy en día no hay nadie que diga que paga menos a alguien porque es mujer, o que no la contrata porque tiene hijos. Son años de estereotipos arraigados y preconceptos”, afirmó Raffo y llamó a luchar contra ellos. Para ello, recomendó no frenarse, hacerse notar como profesional y como mujer, sentarse a la mesa y expresar su opinión, defender sus ideas y dar lo mejor siempre, hasta el último momento.

Por su parte, Isabelle Chaquiriand, CEO de ATMA, directora de Xcala y presidenta de la Fundación Corazoncitos, presentó datos del Global Entrepreneurship Monitor, un estudio confeccionado con la contribución del Fondo Multilateral de Inversiones del Grupo BID en el marco del Programa Mas Emprendedoras, co-ejecutado por Endeavor Uruguay y OMEU.

Según Chaquiriand, en los últimos diez años la tasa de actividad emprendedora en Uruguay ha venido creciendo y tiene cifras destacadas a nivel internacional, pero si se analiza por géneros se ve que las mujeres emprenden la mitad que los hombres. En ese sentido, destacó la importancia de trabajar para cerrar la brecha y promover que las mujeres asuman una mayor participación en el mundo empresarial y emprendedor.

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