Europa se refuerza en América Latina y deja en un segundo plano los capitales norteamericanos y asiáticos en la región.

En marzo de este año, el investigador del Real Instituto Elcano. Carlos Malamud, habló sobre las relaciones entre  América y EU donde el principal objetivo del informe es precisamente llamar la atención de la UE, sus instituciones, los Estados miembros y la opinión pública en general sobre la importancia que tiene América Latina para la Unión Europea y los intereses europeos. Y, al parecer la Unión Europea escuchó estos consejos.

Con más de 625 millones de habitantes, 20 millones de kilómetros cuadrados y un inmenso mapa de recursos naturales, América Latina se ha convertido en un imán de inversiones de todo el mundo, pero principalmente europeas.

En los últimos 12 años, los países del Viejo Continente han sido una parte fundamental en las economías Tijuana (México) hasta el estrecho de Magallanes (Chile), al punto de convertirse en la primera fuente de inversión extranjera directa latinoamericana y relegar a un segundo plano a Estados Unidos, Canadá y Asia.

Entre 2005 y 2017, las empresas de la Unión Europea lideraron los anuncios de inversiones en Latinoamérica y el Caribe con un 39% del valor total de los nuevos proyectos en la región, y con fuerte potencialidad a el crecimiento, según un análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Por su parte, aquellos capitales procedentes de Asia y el Pacífico (principalmente China y Japón), concentraron el 16% en el lapso indicado y  las compañías de Estados Unidos y Canadá un 32%.

De acuerdo con la Cepal, las diversas inversiones europeas fueron a parar a las mayores economías: Brasil, México y Argentina, con cerca del 75% del acervo total de Inversión Extranjera Directa (IED) europea en la región. Aunque, cabe destacar, que el interés de Europa en los bienes latinoamericanos, no es un hecho actual. Históricamente, los países europeos han realizado inversiones en las tierras descubiertas por Colón.

España dominó la IED europea en América Latina en los últimos 12 años. Según la Cepal, los capitales españoles representaron un 29% de las inversiones de Europa en proyectos nuevos en la región y un 29% del monto de las fusiones y adquisiciones europeas en dicho período. Alemania, Reino Unido, Italia y Francia estuvieron por detrás.

En particular, la inversión europea en energía solar está dominada por empresas españolas, que representan más de la mitad de los proyectos anunciados en la región. En este tipo de centrales, los principales países de destino son Chile, México y Brasil.

En tanto a energías renovables, desde 2005 a 2017, la cuota de inversión europea pasó del 3% al 18% del total de la apuesta de capitales anunciados en América Latina y el Caribe, con un récord del 34% en 2016.

Por su parte, la participación de las telecomunicaciones subió del 7% al 16%, en el mismo periodo. Las inversiones se concentraron en Brasil, México, Argentina y Chile, y fueron fruto de los capitales procedentes de España, Italia, Reino Unido y Francia. En tanto, el sector automotor se mantiene con una cuota promedio del 11%.

El éxito de Latinoamérica no se acabará pronto. “Durante la próxima década, América Latina podría ser una de las regiones más estables, seguras y dinámicas del planeta para las inversiones internacionales, especialmente para las europeas”, estima Carlos Malamud, investigador del Real Instituto Elcano.

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