El gigante químico-farmacéutico alemán planea recortar aproximadamente 12.000 empleos y vender varias marcas. 

Los cambios en la compañía surgen en el marco de una política de reducción de costos, tras la adquisición de Monsanto en 2016. Aproximadamente uno de cada diez trabajadores en todo el mundo, serán desvinculados de la empresa.

Bayer también planea vender determinadas marcas como Dr. Scholl, para el cuidado de pies, y Coppertone, para la protección solar. Además, prevé vender su división de sanidad animal, valorada en 7.900 millones de dólares.

Estas desiciones se han tomado no solo con el fin de reducir costos, sino también, con el fin de poder tener los fondos suficientes para hacerle frente a las demandas que ha tenido la empresa en los últimos tiempos. Los inversores temen las ramificaciones de unos 9.000 juicios por los supuestos efectos cancerígenos de los herbicidas de Monsanto.

A raíz de esto, las acciones de Bayer cayeron más de un tercio este año y en agosto particularmente, los títulos de la empresa se desplomaron bruscamente después de una resolución de Estados Unidos que vinculaba el glifosato con el cáncer.

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