“Trump tiene un presupuesto, Sanders tiene un presupuesto, Hillary tiene un presupuesto”, confirma Corey Roche, la estilista personal que tiene dentro de su lista de clientes a los políticos de Washington DC. “Existe un dinero destinado a estilismo y moda porque es una parte importante dentro del marketing e imagen de marca”.

Hillary Clinton para Vogue.

En efecto, en un mundo totalmente influenciado por los medios de comunicación, la imagen personal es un arma efectiva para crear alrededor del candidato la imagen de marca que se desea reflejar en la opinión pública. Como los actores o los atletas, los políticos americanos también contratan a estilistas para que les ayuden a crear esta imagen. Y no sólo estilistas. La candidata por el partido Democrático, Hillary Rodham Clinton, también ha buscado la ayuda de la editora jefe de la revista más influyente a cuanto moda se refiere: Anna Wintour, de Vogue América.

Normalmente, cada uno de los trajes que la candidata utiliza para sus convenciones o actos públicos son pagados con el dinero de la campaña. En el mundo de la política existen pocas ocasiones en las que los diseños son cedidos a modo de colaboración, explica Roche: “Si un diseñador quiere que su nombre aparezca a modo de publicidad en los medios por haber vestido a una imagen pública es genial, porque eso significa que nos hacen una cesión y, al acabar el evento, devolve-mos el traje tal como nos lo prestaron”.

Hillary Clinton y Anna Wintour.

Pero el estilismo no solo es un tema que afecte exclusivamente a las candidatas, sino que los candidatos también forman parte del juego. Ambos dirigen gran atención en esta faceta de la imagen pública. “Tanto los hombres como las mujeres dentro de la política saben lo importante que es su marca y la atención que recibirán en un evento o una fiesta”, apunta Roche.

También es verdad que no todos los políticos utilizan estilistas para sus apariciones en público. En el año 2014, Theresa May, la entonces ministro de exterior de Reino Unido, ofreció una entrevista para la BBC Radio en la que aseguró tener una boutique de confianza en donde compraba todos sus estilismos. Como la conocían, sabían perfectamente qué le gustaba y qué es lo que encajaba con su personalidad. Esta boutique se encuentra en Oxfordside, un lugar independiente donde encuentra a algunos de sus diseñadores favoritos como Amanda Wakeley o Roland Mouret.

A diferencia de May que no emplea estilistas, la mayoría de las veces el objetivo de contratar gente experta en moda es una manera de reducir, en lugar de mejorar, el papel de la moda en la vida política: “Nuestro rol como estilistas sirve para que ellos no se tengan que preocupar por la ropa”, confirma Roche.

Fuente Forbes

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