Luego de San Valentín el amor queda resonando en el aire. ¿Cómo puede el marketing apelar a las emociones para alcanzar su objetivo? Es que si lo pensamos ¿quién no se ha sentido feliz a la hora de comprar un jean nuevo? O ese perfume que tanto querías llega a tus manos y la emoción inunda tu ser. Te suena familiar ¿verdad?. Es que a la hora de satisfacer necesidades, los compradores apelan a diversas dinámicas (en gran parte inconscientes) para satisfacerlas. Las emociones están involucradas en el proceso de adquisición de cualquier producto, pues, sabemos, que la gran mayoría de las veces no se compran cosas que se necesiten, sino productos que nos hagan sentir bien. Veamos entonces como las marcas utilizan las emociones para vender, tal vez pueda ayudarte en tu próximo emprendimiento.

Según un estudio de neurociencia, las decisiones a las cuales nos enfrentamos día a día (desde más complejas a más simples) son impulsadas por las emociones. Lo mismo ocurre con lo que compramos y vendemos, conectamos con nuestras emociones y sentimientos a través de los recuerdosexperiencias y partimos de esa base cuando tomamos decisiones. La experiencia es fundamental, no es lo mismo la decisión que tomamos con respecto a un restaurante si un día nos cayó mal su comida, o si el servicio no fue bueno. La experiencia genera el estímulo de volver o no hacerlo. Las emociones que asociamos al lugar marcan las decisiones que tomamos con respecto al consumir.

Dentro de las diversas emociones hay algunas a las que debemos prestarles más atención que otras, pues generan comportamientos que tienen que ser tenidos en cuenta a la hora de establecer conexión con el consumidor. La alegría, la tristeza, la sorpresa/temor o el enfado/disgusto son los grupos de emociones que funcionan como elementos clave para conectar con los consumidores. La felicidad hace que los consumidores se sientan mejor. Los contenidos felices logran, por ejemplo, una mayor ratio de veces compartidos. Los consumidores comparten antes anuncios felices.

La felicidad parece ser la clave del éxito, pero,  ¿que ocurre con el resto de las emociones?. Es importante para las marcas, saber que no es únicamente la felicidad la emoción que genera comportamientos deseados. La tristeza, por ejemplo, puede ser una llave para mostrar que el producto puede acabar con ella y también para crear mensajes poderosos y memorables. El miedo y la sorpresa pueden funcionar como motivadores de comportamiento.

marketing-emocional

No menos importante es la experiencia del “boca a boca”. Si bien la publicidad tiene múltiples vías, el comentario de otro consumidor, la recomendación de un familiar o amigo a visitar determinado comercio, continúa siendo una de las herramientas más efectivas a la hora de generar conexión con el cliente.

Ya sabemos, si queremos generar estrategias exitosas y buena relación con los clientes las emociones son nuestras aliadas para comunicar de forma más efectiva y directa.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.