Algunos mexicano-estadounidenses han hecho que el Día de los Muertos también forme parte de la cultura estadounidense integrando parte de la misma en sus locales.

En muchas ciudades, en particular las que tienen grandes colonias de chicanos como Houston y Los Ángeles, suelen verse los altares que honran la memoria de antepasados y seres queridos ya fallecidos, con comida y recuerdos en las esquinas, además de tiendas antes del feriado del 2 de noviembre.

Dallas es uno de estos casos donde, aproximadamente un tercio de la población es hispana y principalmente de ascendencia mexicana, Maroches Bakery, una panadería ubicada en el Bishops Arts District, es muy conocida por su altar del Día de los Muertos.

Todos los años, Manuel Téllez, el encargado de la panadería desde hace 18 años, le pide a artistas locales que contribuyan con la integración de esta celebración en su comercio. Ellos van a la tienda con botellas de tequila pintadas, vibrantes dibujos de calaveras y homenajes a la lucha libre.

Por otro lado, Téllez insiste en ser fiel a la manera tradicional de hacer el pan de muerto, sin usar ingredientes artificiales que podrían acelerar el proceso. Es parte de su esfuerzo por mantener viva la cultura mexicana en una ciudad diferente.

Téllez se mudó a Estados Unidos a los 18 años, y aunque su familia no celebraba el Día de los Muertos cuando era niño, se unió a esa tradición como una manera de honrar su herencia. “Convertí la pastelería en un lugar más multifacético”, dijo Téllez, refiriéndose a la forma en que ha transformado su negocio convirtiéndolo en un espacio cultural donde miembros de la comunidad pueden ir a discutir sobre arte o política.

Así como Téllez, también se encuentra Cindy Pedraza Puente, copropietaria de CocoAndré, una chocolatería mexicana que crea dulces artesanales para el Día de los Muertos. Sin embargo, no todas las personas de su comunidad aceptan esa tradición. Pedraza Puente contó que su madre era maestra en la iglesia y que para algunos feligreses —muchos son inmigrantes de segunda y tercera generación— era difícil reconciliar su fe católica con las tradiciones del Día de Muertos. Cuando la película animada El libro de la vida se estrenó en 2014, Pedraza Puente dijo que se dio cuenta de que más personas querían vestirse como los personajes del filme, pero ella quiere enseñarles que el Día de los Muertos “no es un disfraz. Esta es una tradición con raíces, y tiene significado”, agregó.

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