Cassius Clay, o Mohamed, como se nombró cuando se convirtió al Islam, fue uno de los grandes personajes del Siglo XX. Visto desde el branding personal también se distinguió como un maestro del manejo de su imagen, experto en cautivar y trascender. Estos son los puntos más relevantes:

1. Who made me, is me

Clay nació en Louiseville, Kentucky en 1942. En esos años un afroaméricano en los Estados Unidos era un ciudadano de segunda clase sin derechos básicos como votar. No obstante, ser un tipo seguro de sí mismo le dio buenos resultados porque se le ubicó como rol model de la juventud de color. Promovió con orgullo sus orígenes, una estrategia muy eficiente. 

2. Boxeador elocuente

“Algunas veces suena gracioso, algunas veces suena como la poesía de Ezra Pound”, dijo su colega Archie Moore. Mohamed Ali utilizaba el lenguaje para exponer su punto de vista, pero solía hacerlo transmitiendo poder con palabras contundentes, mantenía su discurso pausado y enfatizaba conceptos mientras hacía comparaciones para ilustrar sus ideas, como cuando dijo que hasta el “patito” feo era negro, además de usar un tono atrevido que rayaba en el humor. Todos estos ingredientes son recursos útiles para reforzar cualquier retórica de marca personal.

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3. Metaforízate

Se describía a sí mismo como “mariposa que flota y abeja que pica”, descripción muy creativa que ilustra su juego de pies en el ring llamado “Ali Shuffle”. Hacía fábulas de sus peculiaridades.

4. Utiliza la comunicación a tu favor

Clay entendió desde el principio que para destacar en el box tenía que tener su propio estilo comopugilista, pero que además debía arriesgarse en su forma de comunicarse, observó cómo Sonny Liston, a quien desbancó del título de Campeón en 1964, hacía declaraciones arriesgadas y se pavoneaba de su fuerza. Aplicó esta estrategia para sus peleas futuras para retar a sus adversarios mientras provocaba cobertura mediática.

Fuente Merca20

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