Hay hasta siete factores pueden desencadenar la próxima recesión y en esta nota te los contamos.

Los economistas de Natixis creen que los cambios de política de la Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) en 2019 pueden poner cierta presión sobre las condiciones financieras globales.

Una de las tantas razones por las que puede llegar a ocasionarse una crisis global es por el aplanamiento de la curva de tipos. La curva de tipos en EEUU se está aplanando, y si la tendencia continúa podría terminar invirtiéndose, lo que casi en el 100% de las veces ha sido síntoma inequívoco de que la próxima recesión está a la vuelta de la esquina Según el consenso de los economistas, la pendiente de la curva de rendimientos es el mejor predictor de recesiones y teniendo en cuenta los últimos 10 años de EE. UU. donde se ha mantenido un constante crecimiento, la caída aparentemente estaría por llegar.

La incertidumbre y el pesimismo por el futuro de la economía pueden tensar los mercados monetarios y con ello los tipos a corto plazo. Los inversores tienden a buscar mayor seguridad cuando se muestran pesimistas respecto al futuro.

A este panorama no hay que dejar de sumar otro factor de riesgo, según Natixis, un incremento de las tensiones comerciales significante que “termine interrumpiendo las cadenas globales de suministro”. Esta situación llevada al extremo puede conducir al mundo a la estanflación, es decir, bajo o nulo crecimiento económico acompañado de una inflación elevada, producto de las distorsiones provocadas por los aranceles y las subidas de precios de algunos bienes y servicios que se movían en las cadenas globales libremente (antes de los aranceles).

Y esta escena se alimenta rápidamente de la difícil relación en la que se encuentran países como Irán y China con los Estados Unidos. Tampoco se debe olvidar que el actual déficit que sufrió la moneda turca ha perjudicado a más de un país.

Hay que tener en cuenta la desaceleración del crecimiento en China, la ralentización del crédito (que limitará la inversión en capital) y los precios de la vivienda que comienzan a enfriarse. Sin ir mas lejos, La petición de ayuda de Argentina al Fondo Monetario Internacional para detener la caída del peso y las turbulencias que está viviendo, dejan entrever que los países emergentes tienen problemas con el crecimiento a corto plazo. Hay que sumar a este difícil panorama la posibilidad de que el precio del crudo suba con fuerza.

¿Cómo repercute esto en Uruguay?

La primera consecuencia de las pequeñas crisis que sufren los demás países es visible en la suba del dólar, los países emergentes como Uruguay y Argentina, se vieron en cierta medida afectados por la caída de la lira turca.

Para nuestro país, la crisis turca es de gran interés ya que el es uno de los principales destinos de exportación de ganado en pie para Uruguay. En los primeros siete meses del año las exportaciones a ese país significaron 151 millones de dólares para las tierras orientales.

Pero la situación turca sigue siendo inestable y solo resta esperar a que el tiempo pase y que estas situaciones no se sigan agarbando, por que ante una subida del dólar, tanto Uruguay como Argentina se van a ver en escenarios poco estratégicos para ubicar sus productos en el mercado externo.

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