Las empresas utilizan diversos mecanismos para llegar a sus consumidores de forma efectiva. ¿Creerías si te contamos que los recuerdos de la infancia son herramientas fundamentales para alcanzar objetivos de venta? Seguí leyendo y enteráte cómo funciona.

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La mitad de las empresas del ranking Fortune 100 han empleado, o al menos eso es lo que se dice, a un especialista que trabaja de forma ultrasecreta: es un experto en memorias de infancia. Los gigantes lo usan para comprender no solo cómo conectar con los consumidores sino también cómo las memorias de la infancia impactan en las relaciones con las marcas. Entre las cosas que ha descubierto este experto, y que han trascendido, se sabe que, por ejemplo, el olor a café recién hecho es un desencadenante de los recuerdos de infancia. La memoria puede servir por tanto para conectar con los consumidores o para volver a conectar con ellos. Los estudios han ido demostrando cómo lo que descubrimos cuando somos pequeños tiene un eco en cómo vemos el mundo cuando somos adultos, visión de marcas y productos incluida

Se han realizado varios estudios con interesantes resultados. La mayoría de los participantes sin importar su edad, asociaban los recuerdos a ciertos valores como la familia, la seguridad, el confort y la diversión. Estos recuerdos están ligados a marcas, que formaron parte de la vida de las personas junto a las emociones que ello conlleva.

Un estudio francés enfrentó a dos marcas de chicles, una ‘para adultos’ y otra que es el clásico chicle que los consumidores hoy adultos tomaban en su infancia. Los resultados mostraban que, de entrada, se asocian los productos a cosas diferentes. El chicle consumido en la infancia se asocia a marcas de comida y marcas, además, muy ‘de merienda’. El chicle de infancia muestra también muchos mejores resultados a la hora de hablar de recuerdos y de emociones. Los consumidores se sienten mucho más emocionalmente cercanos al chicle de infancia que a la otra marca. El chicle infantil, que había fijado su presencia en la memoria cuando los consumidores tenían entre 8 y 9 años, se veía así de otra manera.

Todos estos vínculos emocionales hacen que nos acerquemos a las marcas de forma diferente y que las veamos de un modo distinto.

La nostalgia, es una emoción positiva que genera determinados comportamientos. Asociar una marca con el sentimiento de nostalgia habilita al recuerdo del pasado, un pasado que ya no está pero que vuelve al consumir esa marca.

La nostalgia vende, los consumidores la dotan de valores generando como consecuencia la compra.

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