Cuando las empresas deciden colocar a la inteligencia artificial como embajadoras de marca pueden ocurrir una serie de problemas vinculados a los chatbots. Generalmente el riesgo que se corre es que este tipo de sistemas no siempre tienen el vocabulario adaptado a cuestiones técnicas de la marca y esto da lugar a algunas incoherencias.

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Cada día, los consumidores se preocupan más por el contacto entre las marcas y que estas, de algún modo, estén humanizadas. Pero, cuando el representante de ellas, en cuanto a los servicios de información o atención al cliente es un robot, las cosas pueden complicarse en tanto la inteligencia artificial no se comporte como los clientes esperan.

Para reducir los riesgos y evitar problemas es recomendable que las empresas se aseguren que la inteligencia artificial que emplean conozca los valores de la marca y su personalidad. Para lograrlo, hay que hacer un trabajo importante de programación para que se alineen con el cometido de la empresa.

Sin importar los riesgos que se corren, las marcas derivan muchas de sus funciones a la inteligencia artificial porque genera muchos beneficios. Esto implica que hay que tomar una serie de factores en cuenta para que sean realmente productivas y eficientes.  

Para humanizar a la inteligencia artificial y que esté, además, acorde con la marca es importante considerar aspectos como la voz. Algunas marcas son consideradas femeninas y otras masculinas; entonces, hay que tener en cuenta estas percepciones a la hora de seleccionar la voz de la tecnología que se vaya a emplear. Incluso, en algunos hoteles en Japón no solo se considera la voz, sino que los robos también tienen aspecto humanoide.

Otro aspecto a tener en cuenta es la personalidad propia de cada uno de los asistentes virtuales. Para tener un ejemplo, Siri es descarada e irónica mientras que Alexa es más contundente y firme.

Por estos motivos, es importante encontrar un asistente que tenga las mismas características que la empresa. Para evitar posibles incongruencias muchas marcas optan por crear su propio asistente. En otros casos se crean sistemas complementarios para los ya existentes chatbots con la finalidad de que respondan de manera más empática y comprensiva, en otras palabras, más humana.

El hecho es que a medida que las tecnologías avanzan es más difícil seguir funcionando y ser realmente eficientes y rápidos en respuesta sin contar con la ayuda de la inteligencia artificial. Teniendo en cuenta los factores mencionados y con la correcta supervisión pueden transformarse en una herramienta formidable.

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