El mundo está en continuos cambios. El paso y paso de las generaciones hace que se creen nuevas necesidades. Las nuevas generaciones buscan cosas diferentes a lo que esperaban otras anteriores. En algunos casos los cambios no son tan evidentes, pero hay ciertos cambios que rompen con el esquema. Eso está ocurriendo con la generación Z.

Los pertenecientes a la generación Z, que nacieron entre el 1992 y el 2010, están cambiando sus gustos, sus inquietudes e intereses. Esta generación está cambiando el mercado y obliga a las grandes empresas a replantearse todas sus estrategias. Las empresas llevaban años intentando adaptarse a los Millenials y ahora les llevará otros más entender los ideales de esta nueva generación.

Los Z son totalmente diferentes a los consumidores anteriores a los Millenials, aunque también en gran parte son diferentes a ellos. Los adolescentes están imponiendo sus propios cambios en las empresas.

La generación Z detesta la atención al cliente por teléfono. Es un tema generacional, los consumidores jóvenes odian hablar por teléfono y aunque parezca una ridiculez, genera impacto y bastante en cómo deben comunicarse las empresas.

A los jóvenes les resulta incomodo hacer llamadas y este es un método poco usual utilizado por las empresas. Una muy baja cantidad de consumidores afirman que este método es su favorito. La mayoría prefiere solucionar el problema por su cuenta o utilizar soluciones online.

Los pertenecientes a la generación Z, adquieren el control de sus gastos antes de lo que hicieron las generaciones anteriores. Controlan el dinero y sus gastos. La mayoría hace sus propias compras, incluso están tomando la costumbre de ahorrar parte de sus ingresos. Y ni que hablar de las compras online, son totalmente abiertos a usar las tiendas digitales.

Los adolescentes suelen enojarse con las empresas que no participan de los medios digitales. Una empresa que no incursiona en los medios digitales puede llegar a ser catalogada como una mala empresa. Los integrantes de la generación Z, dejarían de usar una marca que no respondiera en sus redes sociales, que tuviera un bajo servicio a través del móvil o ser lentos en el chat de atención.

Los Z exigen a cambiar en totalidad la forma en que se ofrecen los servicios, y la forma en que se comprende el consumo. Ellos tienen la última palabra, pero además obligan a las empresas a ser empáticas, a individualizar al cliente, a demostrar seguridad y en mayor parte a estar pendientes al 100% del cliente.

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