En un contexto de “incertidumbre y volatilidad” global, la economía de América Latina se desacelera. La Cepal estima que la región crecerá este año un 1,5%, siete décimas menos de lo proyectado en abril, pese a que consumo e inversión mantienen el tipo. La expansión será, no obstante, mayor que en 2017.

América Latina y el Caribe seguirán creciendo en 2018, pero a un ritmo notablemente más bajo de lo previsto. La economía de la región se expandirá un 1,5%, siete décimas menos de lo esperado hasta ahora por la Cepal pero tres más que en 2017.

Desde las Naciones Unidas ha dicho que permanecían optimistas pese a que el año, ha terminado marcado por la «alta incertidumbre y volatilidad» sobre la economía global y, muy especialmente, sobre el bloque emergente.

En una región que parte de bajos niveles de ingreso per cápita, el aumento del consumo interno logrará esquivar en 2018 buena parte del daño que ya está infligiendo la falta de certeza en el terreno comercial tras la deriva proteccionista estadounidense, la fortaleza del dólar frente a las principales monedas latinoamericanas y la firme decisión de la Reserva Federal de continuar con las alzas de tipos de interés diga lo que diga Donald Trump.

Mientras que el área que engloba a Centroamérica y México seguirá liderando holgadamente la tabla, con una expansión media prevista del 2,5% en 2018 y con tres de los 10 países más dinámicos de la región en su seno, las islas del Caribe crecerán a una tasa media del 1,7% y América del Sur quedará por debajo de la media regional con un incremento del PIB de solo el 1,2%, lastrado fundamentalmente por Venezuela, Argentina y Brasil.

Por otra parte, el desempleo, seguirá ligeramente a la baja durante el ejercicio en curso, aunque la tasa urbana permanecerá por encima del 9%: un nivel elevado para economías emergentes.

Uno de los grandes pesos que esta influyendo en la economía Latinoamericana es la situación de Venezuela, un país sumido en una grave crisis económica e institucional en el que la recesión se ha convertido en el nuevo normal. La Cepal prevé que su PIB se contraiga este año otro 12% a pesar del alza del precio del petróleo, el gran activo del país. Desde 2013, la economía venezolana ha retrocedido un 43%.

Otra de las economías que afecta es la argentina, que no ha logrado superar la tormenta cambiaria iniciada a finales de abril, que provocó una rápida devaluación del peso (del 65%) frente al dólar. Por primera vez un organismo internacional estima que el país austral cerrará 2018 en números rojos, con una caída del 0,3%.

Brasil también está en problemas ya que, el real brasileño devaluó y esta en su nivel más bajo desde febrero de 2016, a consecuencia de la incertidumbre política ante las próximas elecciones presidenciales y la creciente desconfianza de los inversores a los mercados emergentes, tras la crisis cambiaria que atraviesa Turquía.

En relación a los demás países, República Dominicana y Panamá liderarán el crecimiento de la región, con aumentos del Producto Interno Bruto (PIB) de 5,4% y 5,2%, respectivamente, seguidos por Paraguay (4,4%), Bolivia (4,3%), Antigua y Barbuda (4,2%), y Chile y Honduras (ambos con 3,9%).

 

 

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