La economía del gigante asiático ha comenzado a ganar su espacio dentro del mercado mundial. Luego de haber estado dormido por varios años, ahora se adelanta a los Estados Unidos y está creciendo, sobre todo en el sector tecnológico.

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El plan de los Estados Unidos parece no estar saliendo como lo esperado. Cuando Trump llegó a la Casa Blanca prometió “hacer a América grande de nuevo”, sin embargo las recientes decisiones y las políticas tomadas por el presidente de Norteamérica han comenzado a restarle protagonismo a esta potencia mundial.

La economía de los Estados Unidos se ha ralentizado y aumentó tan solo un 0.7 por ciento en lo que fue el primer trimestre de este año. Por otro lado, en China las cosas van viento en popa ya que su aumento fue de un 6.9 por ciento.

Estos datos explican que la influencia mundial está comenzando a moverse hacia el este del mapa y está visitando nuevas tierras en el Pacífico y Asia. Hace tiempo que China amenaza con superar a la supremacía estadounidense, sin embargo sus efectos han demorado en aparecer debido al estancamiento económico que el país experimentó.

El año pasado el gigante asiático representó casi un 20 por ciento de la economía mundial. El modelo implementado por China sitúa al país en una posición única que combina la política autoritaria con la economía de mercado.

El desarrollo tecnológico en este país lo posiciona como un líder en varios aspectos, entre ellos en el sector de la robótica. Uno de los componentes más sorprendentes de este crecimiento fue su avance silencioso, o más bien silenciado por el egocentrismo del occidente que hace la vista gorda a lo que sucede en el exterior.

Sin embargo China no se reduce únicamente al sector tecnológico sino que también aborda otras áreas, como el cuidado del medio ambiente y la inversión en energías limpias.

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