De acuerdo con la revista española Forbes, durante generaciones la comercialización y la infraestructura empresarial se han organizado en torno a una idea simple: “comprar más cosas”. Hoy, una nueva generación de empresas está cambiando la forma en que pensamos acerca de la propiedad y el derecho de acceso. Aunque las nuevas empresas como Uber y Airbnb han estado en el punto de mira durante los últimos años, ahora es cuando estamos empezando a ver que la infraestructura empresarial existente comienza a adaptarse más allá de las precipitadas reacciones. Nuevas iniciativas de empresas, como General Motors que acaba de anunciar un nuevo servicio de Car-Sharing, demuestran que las implicaciones del cambio van mucho más allá del marketing.

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Históricamente, los beneficios de la propiedad se centraban en la facilidad de acceso. Si eras dueño de algo, siempre que lo quisieras o desearas lo tendrías disponible, incluso si esa necesidad acababa de surgir al minuto. Las limitaciones de la propiedad se centraban en el coste, el coste inicial para comprar algo y el coste de mantenimiento.

Cuando se trataba de alquilar, los beneficios, por el contrario, se centraban en la reducción de costes:

1) Solo se pagaba artículos cuando los necesitabas

2) En la mayoría de casos no tenías que preocuparte por los costes de mantenimiento ni de conservación. Las limitaciones de alquiler se vieron afectadas por una fricción del sistema.201624172824_2

Fuera de industrias consolidadas como el alquiler de coches, simplemente era demasiado complicado para los negocios funcionar como sistemas eficientes solo cuando las personas necesitaban determinados artículos.

Pero llegó la Economía de Acceso, un fenómeno que está sucediendo porque las herramientas digitales han resuelto el problema de la fricción en el alquiler. El primer problema (el suministro) fue resuelto al aprovechar los recursos existentes de las personas. En lugar de ser dueño de todo negocio que se alquila, ¿por qué no organizar los recursos de las personas que ya tenían acceso a ellos?

El segundo problema, la experiencia del consumidor en todo solicitante, se resolvió a través de los teléfonos móviles. Aplicaciones que se diseñan a medida para experiencias específicas- ya sea solicitar un coche o pedir comida- y que hacen que sea increíblemente fácil para los consumidores dejar que las empresas sepan exactamente lo que están buscando.

El tercer problema, el cumplimiento, se está resolviendo a través de datos que hacen que la logística sea más eficiente y dinámica.

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Esta combinación de factores es lo que está detrás de muchas de las empresas más perturbadores de hoy – desde Uber hasta Shyp o Instacart. Tom McLeod, CEO de Omni, demuestra que cualquier modelo de la vieja escuela puede ser reinventado en base a estas nuevas características.

Una pregunta clave es cómo los líderes del mercado de hoy en día – las empresas que han pasado años convenciendo a las personas que sean dueños de sus productos – se adaptarán. Parte de la respuesta podría ser modificar completamente los modelos de negocio.

Pero este solo es el comienzo. Como los consumidores esperan tener el control de la demanda y/o de las suscripciones, el mundo de los negocios se dividirá en las empresas que se adaptaron y las nuevas empresas que reemplazaron a los que no lo hicieron.

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