El Índice Mundial de Pensiones 2020, elaborado en conjunto con Mercer y Monash University, alertó sobre el efecto de menores contribuciones, bajo rendimiento de las inversiones y aumento del endeudamiento público

La pandemia de COVID-19  tendrá un impacto negativo en la provisión de pensiones futuras debido a la reducción de las contribuciones, al menor rendimiento de las inversiones y al aumento del endeudamiento público de los países, según el análisis realizado por CFA Institute, Mercer y Monash University en el marco de la edición del Índice Mundial de Pensiones 2020.

El impacto económico generalizado de la epidemia global aumentó las presiones financieras que enfrentan los sistemas de pensiones, que ya venían afectados por el incremento de la esperanza de vida y la creciente necesidad de recursos públicos para garantizar la salud y bienestar de poblaciones más longevas.

“La recesión económica ocasionada por la crisis sanitaria mundial ha provocado una reducción de las contribuciones al sistema de pensiones, un menor rendimiento de las inversiones y el aumento de la deuda pública en la mayoría de los países. Inevitablemente, esto afectará las futuras pensiones; lo que quiere decir que algunas personas tendrán que trabajar durante más tiempo, mientras que otras deberán conformarse con un nivel de vida menor durante su jubilación”, afirmó David Knox, socio senior de Mercer y principal autor del estudio.

“Incluso antes de la aparición del COVID-19, numerosos sistemas de pensiones públicos y privados en el mundo enfrentaban una creciente presión para mantener los beneficios”, complementó Margaret Franklin, CFA, presidenta y CEO del CFA Institute.

En la clasificación, Holanda (82,6) obtuvo el primer lugar en el Índice Mundial de Pensiones, que compara a 39 sistemas de ingresos de jubilación que cubren prácticamente a dos tercios de la población mundial. Junto a Dinamarca (81,4), fueron los únicos dos países que se situaron en la codiciada “Calificación A”, añade el informe. En el otro extremo se ubicó Tailandia, con un valor del índice de 40,8.

Las nuevas condiciones imperantes hacen necesaria la reflexión de parte de los gobiernos sobre las fortalezas y debilidades de sus sistemas, con el objetivo de garantizar mejores resultados para los jubilados en el largo plazo, agregó Knox.En ese sentido, la presidenta de CFA Society Uruguay, Bárbara Mainzer, destacó el rol que cumplen los fondos de pensiones en el mundo para asegurar ingresos en la etapa del retiro, un debate que ya se inició en Uruguay con la instalación de la comisión de expertos que realizará las recomendaciones de una reforma del sistema previsional.

“Los fondos de pensiones son una fuente principal de ingresos para la jubilación y tienen una enorme influencia en los mercados financieros. Creemos que es importante unir fuerzas con aquellos –tanto en las empresas y en el gobierno- que están trabajando para mejorar los sistemas de pensiones a nivel mundial y para mejorar el conocimiento de los inversores sobre cuestiones de pensiones. Incluso antes de la pandemia, muchos sistemas de pensiones públicos y privados de todo el mundo han estado bajo una presión cada vez mayor para mantener los beneficios”, comentó Mainzer.

Eso se debe a que el envejecimiento de la población y el entorno económico de bajo crecimiento y tipos de interés reducidos han disminuido la capacidad de algunos planes de jubilación para financiar pasivos futuros.

“Todos los sistemas han ido evolucionando en función de sus características. No hay un sistema que pueda ser trasplantado de un país a otro, pero el informe muestra que hay ciertas características que pueden derivar en mayores beneficios financieros, mayores posibilidades de sostenibilidad del sistema y mayor confianza de la comunidad en el sistema de pensiones”, dijo Mainzer.

En el rango de mejoras que pueden implementarse para optimizar los resultados a largo plazo, Mainzer destacó las de “modificar la edad de retiro para reflejar la mayor expectativa de vida y así asegurar la sostenibilidad del sistema, promover la participación de la fuerza laboral a edades mayores y fomentar mayor nivel de ahorro tanto dentro el sistema de pensiones como por fuera del mismo”.

“En Uruguay la cobertura es muy buena para los retirados, pero hay que mejorar la cobertura de los que trabajan y de los que generan su propio empleo”, complementó.

Otra de las recomendaciones contenida en el informe destacada por Mainzer es la necesidad de mejorar la gobernanza de los planes de pensión privada, con la finalidad de fomentar transparencia y favorecer la confianza.

Como la asociación de profesionales de la inversión más grande del mundo, CFA Institute reconoce el papel que desempeña la industria de la inversión en la creación de riqueza y bienestar, y el aporte que realiza en la gestión de activos previsionales.

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