De acuerdo con una investigación del Wall Street Journal, ciberagentes rusos lograron, en 2017, obtener datos de acceso a la infraestructura energética del EE.UU y estuvieron cerca de generar un apagón masivo.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU afirmaron que el grupo Dragonfly, al que el DHS y el FBI vinculan a Rusia, hackeó las redes altamente protegidas de una numerosa cantidad de compañías eléctricas locales. Mediante técnicas de «phishing«, los ciberagentes engañaron a unos 100 empleados de la red eléctrica.

La tecnica de «phishing» o «watering hole«, es muy utilizada por quienes realizan estas practicas ilegales, en las cuales se engaña a una víctima a través de un e-mail para que entregue sus contraseñas y obtener así el ingreso a redes corporativas de proveedores, lo cual les permitió entrar en la red de infraestructura eléctrica de Estados Unidos.

“Llegaron a un punto en el que pudieron haber haber apagado los interruptores e interrumpido los flujos de energía» , dijo Jonathan Homer, jefe de análisis de sistemas de control industrial del DHS. Además, aseguró que puede haber compañías que aún no saben que fueron infiltradas por hackers que pudieron haber usado credenciales de empleados, lo que hace que los ataques sean más difíciles de detectar.

Según los datos de esta empresa, el grupo Dragonfly estaría detrás de los ataques que comenzaron en diciembre de 2015 y que se fortalecieron en 2017. La verificación se realiza en el marco de la investigación de la supuesta interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales de 2016 en las que triunfó el republicano Donald Trump. A principios de julio un jurado federal de Estados Unidos imputó a 12 oficiales de inteligencia rusos por hackear las redes de la candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, y del Partido Demócrata, en 2016,  pero Rusia rechazó esas acusaciones en reiteradas ocasiones.

La cuerda está cada vez más tensa

Cuando parecía que el futuro entre EE.UU  y Rusia podía cambiar, se destapan casos que solo perjudican esta relación y aunque sonaba esperanzador el encuentro entre Putin y Trump, la cuerda no deja de tensarse.

La semana pasada la estudiante rusa Marii Butina fue arrestada en Washington y acusada de ser agente del gobierno de Rusia y de cometer actos de espionajes. La joven, que llegó a Estados Unidos en 2016 para cursar una maestría, había trabajado para un alto funcionario ruso vinculado al presidente  Vladimir Putin, y durante su estancia en el país cultivó vínculos con miembros del Partido Republicano y la Asociación Nacional del Rifle. En la acusación  se aseguró que la mujer también tenía los contactos de personas que, según los investigadores, eran empleados de los Servicios Federales de Seguridad de Rusia.

Resulta que, si bien, el caso de la espía y  hackers rusos no están directamente vinculados, los ataques tienen un mismo país de origen: Rusia y solo despierta una gran interrogante ¿qué pasará entre estos dos países históricamente enemistados?

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