Aún cuando las investigaciones internas validaron las denuncias, la compañía le pagó USD 90 millones a Andy Rubin, «el padre de Android”; negoció la salida del Amit Singhal, uno de sus vicepresidentes; y le mantuvo el puesto a Richard DeVaul, director de Google X.

Andy Rubin se unió a Google en 2005 cuando adquirió su nueva empresa, Android, por 50 millones de dólares . Los años posteriores a su ingreso, el ejecutivo fue ganando espacio dentro de la compañía y ayudó a construir Android, el software que ahora se usa en el 80% de los teléfonos inteligentes del mundo.

Pese a estar casado, las investigaciones arrojaron que el ejecutivo mantenía relaciones extra matrimoniales con distintas colegas. En 2014, una de las mujeres con las que Rubin había mantenido contacto, presentó una denuncia contra el directivo ante el departamento de recursos humanos de Google y la compañía comenzó una investigación.

Google finalmente encontró creíble la queja contra Rubin y se decidió que debía abandonar la empresa y pasa ello hizieron una fiesta de despedida y se lo indemnizó con 90 millones de dólares: 2.5 millones de dólares al mes durante los primeros dos años y  1.25 millones al mes durante los siguientes dos años.

Google también protegió a otros dos ejecutivos -Richard DeVaul y Amit Singhal – durante la última década, después de que fueron acusados de conducta sexual inapropiada: uno permaneció en la empresa y el otro recibió una millonaria indemnización al igual que Rubin.

Richard DeVaul, director de Google X, el brazo de investigación y desarrollo de la compañía, entrevistó en 2013 una ingeniera de hardware. Durante la entrevista de trabajo,  invitó  la profesional a «Burning Man», un festival anual en el desierto de Nevada. En medio del festival, el ejecutivo le pidió a la mujer  que se quitara la camisa y le ofreció un masaje en la espalda. Tras la denuncia efectuada por la ingeniera, DeVaul se disculpó por un «error de juicio» y aún permanece en la empresa.

El tercer ejecutivo protegido es Amit Singhal, un vicepresidente senior que en 2015 manoseó a una empleada en medio de un evento de la compañía. Los testigos dicen que estaba ebrio. Google encontró la denuncia creíble pero no lo despidió: aceptó su renuncia, negoció un paquete de salida por el que pagó millones y le impidió trabajar para un competidor.

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