La firma vendió su unidad de operaciones de financiación de deuda de energía a Starwood Property Trust por 2.600 millones de dólares.

En un comunicado, el grupo industrial radicado en Boston, indicó que la venta se completará en el tercer trimestre de 2018 e incluirá la transferencia de veinte empleados. El negocio saliente, que se integra en GE Capital, abarca posiciones de deuda asegurada en las áreas de la energía térmica y renovable, así como activos intermedios, principalmente en Estados Unidos.

“La venta del negocio de Proyectos de Financiación Deuda se alinea con los esfuerzos de reducción del balance de GE Capital y refleja un progreso hacia nuestra estrategia anunciada en enero de 2018”, indicó en la nota el presidente de GE Capital, Alec Burger.

Starwood anunció que el acuerdo de compra incluye compromisos de créditos pendientes de pago por valor de 400 millones de dólares, según Efe-DowJones. Y agregó que las operaciones complementarán su filial Starwood Energy Group, fundada en 2005 y dedicada a realizar inversiones en infraestructuras de energía. A finales de 2017, el grupo industrial creado hace 125 años y dirigido por John Flannery anunció un plan de reestructuración que se enfocará en los sectores de aviación, energía y salud.

Las cosas no venían bien

En los primeros seis meses, GE generó una pérdida por acción de 7 centavos, frente a la ganancia de 9 centavos del mismo semestre de 2017, mientras que sus ingresos ascendieron un 5%, hasta 58.764 millones de dólares. Pero además de la baja en sus acciones, la empresa anunció que en el primer semestre de 2018 tuvo unas pérdidas de 568 millones de dólares.

En un comunicado previo a la apertura de Wall Street, la firma comparó ese dato con el del mismo periodo del ejercicio previo, cuando tuvo un beneficio neto de 758 millones de dólares, pero sin calcular la tasa de variación. A este oscuro panorama se le suma que la empresa redujo sus beneficios en un 30% y sus acciones descendieron un 4% en la bolsa de Nueva York.

Pero las malas noticias para la multinacional no se acabaron aquí ya que, la semana pasada, las autoridades estadounidenses han arrestado -bajo cargos de robo de secretos tecnológicos-,  al ingeniero principal del laboratorio de General Electric. El sospechoso, habría encriptado archivos de datos y los habría ocultado en una fotografía de una puesta de sol.

Como si no fuera suficiente con este mal trago, hace pocas semanas, Arabia Saudita, uno de los mayores y más valiosos clientes de General Electric Co, convocó a competidores de la firma para que compitan con la gigante estadounidense para adjudicarse una planta de energía, según fuentes cercanas a la compañía.

Evidentemente las cosas para General Electric no venían ni vienen bien y solo resta hacerse una pregunta: ¿Qué sucederá con el futuro de una multinacional que al parecer solo recibe malas noticias?

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