Con el apoyo de Deloitte,  en una actividad desarrollada en la Sala Delmira Agustini del Teatro Solís se compartió con el público que acompañó la presentación distintas vivencias y aprendizajes vinculados al trabajo profesional de los entrevistados presentes en el libro “Ganadas y Perdidas” de Alexis Jano Ros.

En nuestro país, los éxitos y los fracasos son considerados de maneras muy diversas, tanto en el plano artístico, científico y empresarial. Los proyectos exitosos parecerían obvios, pero las frustraciones se ocultan o se omiten del relato como si nunca hubieran existido. Esta cultura adversa al fracaso genera falta de autocrítica, pero lo más importante es el aprendizaje que se desperdicia. Un libro que refleje casos destacados posibilita un nuevo espacio para la discusión, teniendo en cuenta que el progreso siempre se producirá en la medida que seamos conscientes de nuestra potencialidad.

Compartir experiencias supone abrirse, inspirar y motivar a otros, logrando así captar el interés de quienes encuentran valor en las vivencias presentadas desde distintas disciplinas. De eso se trata Ganadas y Perdidas, de contar casos de éxitos y fracasos mediante entrevistas a los propios protagonistas.

Los entrevistados del libro son:

Álvaro Banchero  -Empresario Subway

Marcel Birnfeld – Investigador, ONG Redalco

Fernando Brum – Director de la ANII

Gabriel Calderón – Dramaturgo, director teatral

Eduardo Campiglia – Campiglia Construcciones

Yaiza Canzani – Matemática, investigadora

Néstor Gómez Alcorta – Empresario Industrial, Efice

Pablo Lecueder – Oceáno FM y Radiomundo

Andrea Roth Empresaria – Laboratorio Apiter

Lucía Spangenberg – Bioinformática, investigadora

Un empresario industrial al borde de la quiebra deja sus bienes personales en garantía para salvar el legado familiar y la fuente laboral de ciento cuarenta empleados. Tiene la convicción de que con un plan de trabajo sólido, sacrificio e innovación puede revertir la situación y en su relato nos aporta un claro ejemplo de liderazgo, diseñando una fórmula de valor que lo proyecta para transformar el futuro de su empresa.

Una matemática brillante, reconoce haberse quedado en blanco frente a la resolución de un problema complejo y no encuentra otra salida que abstraerse totalmente decorando tortas durante meses hasta que logra encontrar la solución buscada y continúa con su vocación como investigadora de referencia.

¿Qué motiva a un empresario a volver a emprender con éxito su proyecto original luego de haber perdido todos sus bienes personales y endeudarse para hacer frente a los compromisos asumidos? Las lecciones que comparte son inspiradoras ya que hablan de confianza y análisis profundo del mercado para volver a desembarcar en el momento justo y expandir horizontes en una dinámica que pocos hubieran asumido con tanto vigor.

La reflexión de un dramaturgo, actor y director teatral que ha ganado importantes reconocimientos, nos lleva a pensar que no debe haber espacio para la duda al convivir entre los éxitos que su profesión le aporta y el desafío de sobrevivir dignamente con su trabajo. Participa de cada proyecto en una dura batalla por no claudicar ante la pasión del hacer con la calidad, la exigencia que se autoimpone y los ingresos que percibe. Pero lo más importante es que no deja de visualizar espacios para crecer, transformando las dificultades en claras oportunidades.

Ingresar en un laberinto es desafiante, es lo que han atravesado los propios entrevistados lo que implica aceptar que podemos perdernos, y sin importar las circunstancias es fundamental ser conscientes de que siempre hay una salida. Esto trae consigo la posibilidad de reencontrarse y reconocer que no hay una única forma de transitar el camino, que no hay una única forma de hacer de la experiencia un aprendizaje y que el aceptar que no hay salidas es resignarse a perder.

Cada laberinto tiene sus propias dificultades y características inherentes a cada individuo, pero hay algo coincidente en todos ellos: su resiliencia, la capacidad de atravesar los reveses con el convencimiento de que siempre es posible una solución. He aquí la esencia de Ganadas y Perdidas, en donde personas diferentes con distintas especializaciones se unen bajo el denominador común de la creatividad, el emprendedurismo, la perseverancia y la innovación, el pensar de forma divergente para poder sobrevivir y proyectarse.

Lo que motiva a estos entrevistados es el convencimiento de creer firmemente en la integralidad de sus proyectos. Esto no implica que sus decisiones sean siempre acertadas sino que sus experiencias son tomadas como ejes de aprendizaje que determinan su accionar con una alta tolerancia a la frustración.

El mundo muchas veces se sorprende de cómo un país tan pequeño como Uruguay puede exportar tantos profesionales de calidad, solo resta imaginar lo que podrán decir sobre los emprendedores que a la vez son científicos, empresarios, artistas e investigadores. Son los propios laberintos que forman las restricciones de un país con recursos limitados los que hacen que quien quiera innovar y perseverar deba desarrollar un instinto de supervivencia “a la uruguaya”. Es en el momento en que se enfrentan a las adversidades que son capaces de encontrar las salidas solo aquellos que trabajan con la disciplina de desconocer la existencia de límites.

Los entrevistados nos plantean la importancia de contar con la capacidad para poder tomar decisiones en el momento justo, teniendo clara la definición de sus propósitos. Esperar a que llegue el “momento ideal” para ejecutar y tomar una decisión implica quedarse estático y no avanzar. Y como esos momentos de perfección no existen, solo resta confiar en la convicción, la intuición y las capacidades propias para poder prevalecer. Coinciden en no dejar de hacer, porque el hacer nos lleva a estar en movimiento y el movernos nos lleva a la experiencia misma: el encontrar una visión diferente para solucionar un problema. Pensar alternativas a proyectos específicos implica transitar por un acto de cierta vacilación que experimentamos antes de tomar una decisión.

Por eso es necesario saber que quien se arriesga a perseguir un sueño está dando un salto de fe. Porque la libertad también significa ser libres para cometer errores y no recriminarnos por ellos. En el momento de evaluar nuestro accionar, lo más valioso es el aprendizaje, la flexibilidad, la búsqueda de la excelencia en las más diversas áreas, el ser persistente y saber gestionar las crisis que se presentan. Los invito a aprender experiencias valiosas de quienes a través de sus relatos, nos transmiten enseñanzas y valores que inspiran a no autoimponernos límites.

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