La serie Game of Thrones, cuya esperadísima sexta temporada debutó hace una semana en la pantalla -y ayer nos dejó una picante sorpresa-. es para muchos un auténtico dechado de perfección que todo lo que toca lo convierte en oro.

Su maestría retratando las emociones humanas (sobre todo aquellas más sombrías), su fabuloso (e intricado) sentido del “storytelling” y su portentosa imaginación han convertido a Game of Thrones en un fenómeno de dimensiones planetarias que está dejando dinero a raudales en manos de sus creadores.

¿Qué tiene que aprender entonces un producto tan absolutamente pluscuamperfecto como Juego de Tronos del (mucho más imperfecto) marketing? Algunas cosas que probablemente sus creadores sepan bien, pero que Brandequity se preocupa de desgranar a continuación:

1. Las personas, en particular las que ejercen de guardianas de las marcas, son veleidosas por naturaleza. No les haga demasiado caso (son como veletas).

2. No importa lo que haga porque siempre habrá “haters”. No ahogue su odio. Es más, atícelo.

3. La cultura popular es como el gas. Se disipa enseguida. ¿La moraleja? No se suba (a lo loco) al tren de la última cultura popular.

4. La imaginación de la mayor parte de la gente es limitada. Pero la gente tampoco es tonta. Huya como de la peste de los clichés (excesivamente trillados).

5. Tenga en cuenta que intentar conectar con todo el mundo significa a la larga no conectar con nadie en particular.

6. Un presupuesto bajísimo (e irrisorio) es a menudo sinónimo de una historia malísima contada de manera rematadamente pésima.

7. El peor crimen que puede cometer un producto es ser diferente por el mero hecho de ser diferente. Aspirar a lo que aspiran todos los productos (a ser entretenidos, interesantes e intrigantes) no es ningún pecado.

8. Los datos y la tecnología no son mágicos (todavía) y no le dirán las historias que debe contar a la audiencia.

9. La gente se resiste a priori al cambio, pero después le encanta decir: “Oh, no lo vi venir”.

10. Sea tímido (pero sólo hasta cierto punto). Las personas son adictas a la seguridad, pero (de manera indirecta) no le hacen ascos a un poco de aventura y controversia.

Fuente MarketingDirecto

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