Luego del asesinato el pasado 2 de octubre del periodista Jamal Khashoggi, la organización Human Rights Watch ha pedido la detención del príncipe Mohamed bin Salmán. Alarma, tensión e incertidumbre en la cumbre G20.

Mohammed Bin Salman participará del G20 en Buenos Aires, el 30 de noviembre  y el 1 de diciembre, y su llegada a la Argentina ya se convirtió en la noticia más importante del mundo. El heredero se encuentra en el ojo de la tormenta por su relación con el asesinato del periodista opositor Jamal Khashoggi el pasado mes de octubre. El pedido lo realizó la organización Human Rights Watch, la cual solicita a fiscales y miembros de la justicia argentina tomar cartas en el asunto. El delito de lesa humanidad que recae sobre el príncipe preocupa la estabilidad y seguridad de la cumbre más importante del año.

Por esta razón, la seguridad del heredero ha cambiado constantemente, se le obligó a cambiar de alojamiento varias veces hasta decidir hospedarse en al residencia de su propia Embajada y el efecto en los otros líderes que encuentran muy incómoda su aparición. Y es que no se sabe de que forma reaccionar o lidiar con un líder que tiene un pedido de captura por parte de la justicia.

En un principio la monarquía saudita tuvo la intención de maximizar esfuerzos y reservar todo el edificio del hotel Sofitel Cardales pero tuvo que desistir porque no había manera de garantizar su seguridad allí. Se reservaron distintos lujosos hoteles como el Hilton, el Pestana, etc hasta que la decisión final fue la residencia de la Embajada de Arabia Saudita en Barrio Norte.

Hasta ahora lo que se sabe es que su seguridad está en alerta máxima. La monarquía saudita barajó varias posibilidades para que el príncipe y su comitiva se hospeden en Buenos Aires. La primera opción fue la elegida por el propio monarca, que quería reservar para él y sus hombres todo el Sofitel La Reserva Cardales, pero tuvo que desistir porque no había manera de garantizar su seguridad allí. Así que se reservaron distintos hoteles como el Hilton, el Pestana, el NH, el Icon Alvear o la mansión del Four Season… Hasta los pagó. Pero finalmente le hicieron entender que lo mejor era quedarse en la residencia de la Embajada de Arabia Saudita en Barrio Norte, en Avenida Libertador 2141, esquina Ocampo.

¿Cómo se realizó el pedido? La ONG apela a la jurisdicción universal, la misma habilita a la detención de delitos en categoría lesa humanidad sin importar el lugar del mundo donde se cometieron.

El pedido contra el saudita está en manos del fiscal Ramiro González que evalúa tres caminos: si entiende que debe aplicar el artículo 117 de la Constitución que establece como competencia originaria de la Corte Suprema “todos los asuntos concernientes a embajadores, ministros y cónsules extranjeros”, entonces derivará el asunto al máximo tribunal; si no lo deriva, puede decidir estudiar si lo que plantea la ONG son efectivamente delitos de lesa humanidad; o directamente puede rechazar de plano su competencia.

El G20 se palpita intensamente, el príncipe es de los más buscados no sólo por la prensa sino por la seguridad internacional.

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