El reconocido empresario argentino fue el primer ponente en la cuarta edición de America Business Forum.

De Narváez es una de las personalidades más importantes del mundo de los negocios en América Latina. Es accionista de América TV y fundador de la marca de moda Rapsodia. En 2017, se asocia con el grupo L Catterton, dueño de las principales marcas de lujo como Louis Vuitton, Dior o Fendi.

En una charla amena De Narváez comenzó su ponencia recordando a sus antecesores y enfatizó en las razones por las que su familia llegó a Uruguay y vio en estas tierras una oportunidad de progreso. Según De Narváez Uruguay es un país donde “la ley no es sugerencia” y pese a los “vaivenes” que un país puede tener, es un lugar confiable, “acá las leyes se cumplen; dentro de la ley todo y fuera de la ley nada. La confiablidad vine de saber que, si vos haces las cosas bien, te esforzás y trabajás, llegás al progreso”, explicó el empresario.

Dicha confiablidad llevó a De Narváez a invertir en diversos proyectos uruguayos y emplear a 9.000 colaboradores, entre sus empresas TATA, Multiahorro, San Roque, Motociclo y Woow. Pero no todo se trata de confiablidad, sino también de instinto. De Narvaéz destacó que la forma en la que los proyectos logran prosperar son una mixtura entre datos y tecnología, pero más que nada instinto, “el instinto es lo que te permite innovar y trascender. En el mundo de hoy no hay certezas”.

A raíz de una interrogante acerca del futuro empresarial del país y del mundo, el empresario habló sobre los datos y la tecnología, destacando que se han vuelto parte de nuestra vida “Podemos tener toda la información que queramos. En nuestros celulares tenemos toda la historia de la humanidad y eso se ha generado en los últimos dos años”, pero pese a esto, Francisco sostiene que: “Hay que buscar la información a través del sentido común. Tomar decisiones de conducción y liderar, esencialmente implica hacer preguntas. Tener dudas, vivir en falta de certezas. Las computadoras pueden hacer algoritmos y tienen todas las respuestas” pero esto último no garantiza el éxito de un proyecto, advirtió De Narváez. Y agregó que, en algunos casos, atarse a los datos puede causar el estancamiento ya que no se le da lugar a la incertidumbre y la innovación, aunque esta conlleve determinados riesgos e incertidumbres que finalmente pueden resultar en proyectos exitosos.

Al hilo con la idea de la tecnología, el propietario de grupo TATA explicó que si bien es una herramienta que permite realizar el trabajo del hombre de una manera más eficaz, no van a poder remplazarlo en su totalidad y dijo que: “Las máquinas van a generar opciones, pero el hombre tiene instinto y eso es irreemplazable. Confiar en el instinto conlleva a tener capacidad de sorpresa” y quien puede sorprenderse es capaz de innovar.

 

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