En el número de marzo la conocida revista de los  Estados Unidos Wired, publicó un artículo que profesó como portada información sobre los dos últimos años de Facebook. La cronología que sin dudas sería anuncio de pérdidas y que fue ignorada por su creador Mark Zuckerberg.

Para la elaboración del artículo la revista conversó con varios funcionarios de Facebook, en su mayoría antiguos, quienes pidieron que sus nombres no fueran publicados. Cada uno de ellos contó, con sus variantes, la misma historia: el trascurso del mito de la era de la información a la manipulación.

En una primera instancia se establecía desde la interna, según asegura, que el ser humano es una criatura por naturaleza social, esto implica que en cuanto se sienta seguro con el espacio que lo rodea en la web, no dejará de compartir sus pensamientos, lo que haga y lo que deje de hacer.

A este factor, se le debía sumar que los datos de esas personas estarían en una base de datos, información que, si se maneja de manera adecuada y se la ofrece a una serie de anunciantes, convertiría a la plataforma en el lugar idóneo para la propaganda, el medio más importante del siglo XXI.

Este factor, que no deja de ser cierto, fue el cimiento de las bases de una red social que en su auge tendría un crecimiento exponencial. La filosofía de la compañía fue: moverse rápido. Esto implico que la red social podría convertirse en la fuente principal de noticias: de fácil acceso, sin mayores restricciones, actualizada constantemente y en las manos de casi cualquier persona en cualquier lugar del mundo, donde hubiera un celular con la aplicación instalada y conexión a internet. Un gran logro con consecuencias inesperadas.

En el 2012 Twitter era la red social líder en distribución de noticias. Facebook implementó una estrategia con el objetivo de quedarse con ese lugar. Para el 2013, con una plataforma amigable para los medios de comunicación y con un trabajo de anuncios por detrás, ya había desplomado el imperio de la red del pajarito.  

Para el 2013 Facebook distribuía gran cantidad de información y funcionaba como intermediara entre los lectores y varios medios de comunicación, con la idea de ser una plataforma para que las ideas circulen. De este modo Facebook se convirtió en el espacio donde se “democratizó la información”.

Hasta el momento, parecía que la construcción del impero era impecable. Pero no pasó mucho tiempo hasta que las noticias falsas comenzaron a circular, se denunciaron varios casos, pero pronto quedaban en el olvido. Se llegó incluso a detectar que se había intentado falsificar cuentas de periodistas para fines políticos, pero son más pruebas, el escándalo allí quedo. No obstante, cuando Facebook comenzó a demostrar una clara afiliación hacia la política de derecha con la circulación de noticias, el imperio comenzó a caer.

Sin embargo, la circulación de información por Facebook no se detuvo hasta un tiempo después, ya que era una manera redituable, tanto para los medios, como para la propia red social. Pero cuando los trending topics dejaron de ser una cuestión del periodismo para ser una función matemática, la red social estaría dando un paso más hacia los problemas.

Esta acción solo significó que Facebook fuera tierra de nadie y que la información falsa circulara con mayor facilidad. Las estrategias políticas se afianzaron a esta realidad. Sin ir más lejos en la campaña de Trump, se utilizó Twitter para hablar con los seguidores fieles al político mientras que en Facebook se realizó contenido con implicaciones de marketing político más que directas.

Luego de varias críticas y escándalos extendidos a casusa de la información falsa que circulaba en la red, en el 2017, por primera vez luego de 12 años, se publicó un manifiesto en el que se aseguraba que se colocaría filtros y restricciones sobre los sitios de noticias falsas y que los usuarios podrían denunciarlas.

Luego, salió a la luz que la plataforma había ido utilizada por la inteligencia rusa, al igual que por otros países. Llevó un largo tiempo para que los trabajadores de la red social pudieron detectar las cuentas falsas vinculadas con la inteligencia de otros países.

Seguido de estas declaraciones una serie de empresarios e inversores afirmaron que Facebook fue creado conociendo el trasfondo de la psicología humana, sabían que podría tornarse adictiva. Frente a estas acusaciones, no había más que hacer que ofrecer a los usuarios un tiempo provechoso. La red no podría hacer que los cibernautas pasaran menos tiempo en ella, pero sí prometió que no sería tiempo mal gastado.

Con el inicio de este mismo año Facebook anunció varios cambios en sus políticas para anunciantes y en la manera en la que se manejaría el muro. De este modo el descontento creció. Las acciones de la red social, sumadas al contexto histórico, llevaron, para la revista, a que su propia naturaleza la destruyera. En cómo maneje esta ambigüedad radicará su futuro.

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