Todos los usan cada día. En un canal como WhatsApp, donde no hay lugar para la entonación, la elevación del volumen de la voz o los matices de la comunicación no verbal, los “emojis” llegaron para cubrir ese nicho y llenar las conversaciones de colores y, sobre todo, de emoción. El empresario alemán Marco Hüsges supo subirse a la ola y ver el potencial de sacar los emoticonos de los teléfonos para trasladarlos a la vida real. ¿El resultado? Un negocio redondo.

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Según la revista española Forbes, nadie pone ya en duda la importancia de estas formas de expresión digitales, hasta el punto de que en 2015 el Diccionario de Oxford escogió como palabra del año una pictografía denominada “cara con lágrimas de alegría” (‘face with tears of joy’), por ser el término “que mejor refleja el ethos, el ánimo y las preocupaciones”, ya que fue el más utilizado ese año por los usuarios de todo el mundo. Tal como publica Forbes México, el alemán Marco Hüsges tuvo la idea de aprovechar esta fiebre de los emojis durante unas vacaciones en Croacia, justo después de haber dejado su trabajo en una empresa de videojuegos.

Y así nació Emoji – The iconic brand, la marca que, con una inversión inicial de 1.5 millones de dólares, se inició en la aventura de trasladar estos dibujos digitales al mundo físico y plasmarlos en camisetas, juguetes, complementos, dulces, cosméticos y hasta una línea de joyería. Comenzaron creando, registrando y adaptando los primeros mil emojis; cuando termine 2016 esperan que esta cifre supere los cinco mil.

En tan solo tres años de vida, la empresa ya está presente en más de veinte países. Actualmente se encuentran trabajando con Inditex, Mango, Spingfield y El Corte Inglés para lanzar varias líneas de productos como ropa, complementos, hogar, libros, revistas o gafas de sol, entre otros.

Fuente: Forbes

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