Sears anunció que próximamente se declarará en bancarrota, lo que deja en evidencia que, la falta innovación y el no saber adaptarse a los cambios que surgen en el mercado, deriva en serios problemas financieros que pueden llevar a las empresas a desaparecer.

El largo adiós para el minorista más icónico de Estados Unidos se acerca al final. Según datos, desde el año 2010 la empresa no ha generado ganancias y la deuda de la empresa asciende a unos 134 millones de dólares. Una de las las razones por las cuales se llegó a esta situación, es que la empresa no innovó tecnológicamente y no pudo competir contra firmas como Amazon o eBay.

Declararse en bancarrota sería la culminación de años de declive, ya que Sears ha luchado para adaptarse a un entorno minorista cambiante. También marcaría una caída impresionante para una compañía que durante gran parte del siglo pasado personificó a América.

Las acciones de Sears se negociaron por sólo 35 centavos en Nueva York, lo que implica una caída del 94 por ciento en el último año. Además se suma a esto, el futuro de los 89 mil empleados de Sears, que sigue sin estar claro.

Eddie Lampert, propietario de la la cadena Sears ha estado usando su propio dinero durante años para mantener a Sears a flote. El minorista de 125 años de antigüedad, con sede en Hoffman Estates, Illinois, ha confiado en tratos y fusiones por parte del administrador del fondo de cobertura para compensar miles de millones de dólares en pérdidas. Ha cerrado cientos de tiendas que pierden dinero y prometió cerrar 150 más este año.

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