Todo comenzó en 1998, cuando el cofundador de la empresa decide visitar a su familia y emprende viaje a comprar un pasaje de EE.UU hacia Argentina, y se encontró con una cola molesta y larga.

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Roby Souviron esperó más de media hora para comprar su boleto, pero como ya era una pérdida de tiempo, se fue sin conseguirlo. Al llegar a su casa se encuentra con Travelocity, un método que comenzaba a ser popular en Estados Unidos para la compra de pasajes. Pero tampoco fue fácil conseguir el pasaje por aquí, si bien no tuvo que hacer fila, los tickets tenían que ser emitidos en Argentina y era complicado tener todas las autorizaciones rápido. Entonces se le vino a la cabeza la idea de formular un Travelocity argentino.

 

El proyecto comenzó en la habitación en la que vivía, en la Universidad de Duke, allí es donde Souviron y su compañero de cuarto, Cadeiras, hicieron su primer plan de negocios.

Aquí es donde llamaron a más de sus amigos, siendo estos Vilate, Tamer, Rastellino y Fuchs. Para lograr el arranque de este emprendimiento, cada uno puso 15.000 dólares, y confiaron en que el proyecto tomara forma.

1999, casi un año más tarde registraron la compañía en Estados Unidos, siendo el lugar que les resultó más adecuado para conseguir el éxito, luego de considerar hacerlo en Argentina y hasta en Islas Caimán.

El lanzamiento del sitio fue estratégicamente pensado. Planearon publicarlo el 12 de diciembre, es decir, el dia después de que asumiera Fernando de la Rúa como presidente en Argentina, así, en medio de las noticias sobre la nueva presidencia, los anuncios de Despegar (nombre creado por Souviron) serían visto por más público. También aclaran que la agencia de publicidad confió en que les pagarían luego de hacer el anuncio, factor que los ayudó para salir en el mercado.

Casi no llegaban a la fecha, estaban enloqueciendo, así es como fueron hasta la casa de su amigo el programador, el cual estaba dejando de ser amigo, y se sentaron con l hasta las 7 de la mañana del 11 de diciembre de 1999, donde por fin se publicó la publicidad de Despegar en la mayoría de los  diarios.

No tuvieron la repercusión esperada, la gente tenía dudas y llamaba, pero no compraban pasajes. Así es como persistió la paciencia y de a poco se vendían más, solo tenían que aguantar e insistir. Así es como se formó la empresa que hoy en día tiene el valor de 2.000 millones de dólares, con aguante e insistencia.

 

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