Mientras suena una canción del legendario David Bowie, un Tesla Roadster  rojo se dirige hacia Marte con “Starman”- el hombre estelar-  al volante.

En un viaje sin retorno hacia el gigante rojo el maniquí viste un traje especial de la compañía del multimillonario Elon Musk, que la semana pasada puso en órbita al cohete más poderoso hasta el momento, el Falcon Heavy de SpaceX.

El viaje hacia Marte es de más de 400 millones de kilómetros. Construida con tres cohetes Falcon 9, el multimillonario logró un gran avance para la industria espacial.

La nave mide 70 metros de alto y tiene la capacidad para transportar hasta 64 toneladas, esto es el peso de cinco ómnibus de dos pisos. Esta capacidad solo es superada por la Saturno V que en los años 60 y 70 operó bajo las miniones Apolo.

Se espera que el auto de Musk quede en órbita elíptica entre la Tierra y Marte, en aproximadamente once meses. Se especifica que habrá periodos en los que el vehículo se aleje y se acerque a Marte.

El empresario comentó que espera que el auto quede como recuerdo en órbita por millones de años. Sin embargo, algunos expertos afirman que difícilmente el automóvil pueda soportar la radiación del espacio. Esto se debe a que todos los compuestos orgánicos que integran el automóvil se degradarán.

Las primeras partes del auto que se destruirán son los revestimientos de tela y piel a los que le siguen los componentes plásticos y todo aquel material que no sea metálico.

 

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