Los especialistas están encantados con la nueva función del dispositivo, pero alertan de la ansiedad que podría generar en algunos pacientes.

El Apple Watch Series 4 eclipsó la presentación de los nuevos iPhone con sus funciones dirigidas a la salud y el bienestar físico.

El dispositivo se destaca por su capacidad de detectar caídas o anomalías en el ritmo cardíaco del usuario, gracias al electrocardiograma (ECG) que incorpora, lo que sientan las bases para un nuevo período de madurez del dispositivo y de crecimiento en ese sector de la industria.

La aprobación para uso médico por la FDA, la agencia estadounidense encargada de la seguridad de medicamentos y alimentos, marca un antes y un después en este segmento del mercado y convierte el Apple Watch en algo más que un complemento del iPhone.

«Es muy prometedor que se incluya la posibilidad de realizar un electrocardiograma en dispositivos como el Apple Watch», dice Aritz Gil Ongay, cardiólogo en el hospital Marqués de Valdecilla de Santander. «Los resultados que arrojan diferentes estudios son alentadores, pero podría convertirse en un arma de doble filo por la ansiedad que podría inducir en algunos pacientes».

Además, el profesional agregó que este control «constante» del ritmo cardíaco por el usuario, puede suponer un «importante incremento en el costo para los sistemas de salud», alerta Gil, debido a un posible aumento de primeras consultas y revisiones en pacientes de bajo riesgo.

 

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