Hace ya un año que Estados Unidos, Canadá y México comenzaron las negociaciones para modernizar el acuerdo de libre comercio de 24 años y las mismas se estancaron por las exigencias estadounidenses, pero ahora, EE.UU se acercó a México y comenzaron negociaciones en las que Canadá, no participa.

El 17  de agosto, Estados Unidos y México dieron señales de estar cerca de un acuerdo sobre cómo ajustar los términos del TLCAN, establecido hace veinticuatro años. Canadá, que se ha convertido en uno de los antagonistas favoritos de Trump en su batalla comercial global, no fue parte de las charlas.

Una vez que Washington y México resuelvan sus asuntos pendientes, Canadá podría retornar a la mesa de negociación, dijo el Ministro mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, luego de una reunión con el representante estadounidense para el comercio (USTR), Robert Lighthizer, en Washington.

Las recientes negociaciones con México están relacionadas con el sector automotor y Guajardo resaltó que las partes están “avanzando mucho” pero que aún restan finalizar detalles como el periodo de transición para implementar los nuevos acuerdos. Por otra parte, Trump quiere que las reglas cambien para proteger los empleos de los obreros estadounidenses, cuando en sus orígenes, este tratado buscaba la ventaja de los costos menores de mano de obra en México.

El presidente  de los Estados Unidos dijo el jueves que no tiene “ningún apuro” en acordar un nuevo TLCAN, un acuerdo que considera un “desastre” para Estados Unidos. “Vamos a hacer un buen TLCAN, un TLCAN justo para nosotros, o no vamos a hacer ningún TLCAN”, afirmó.
En un estado de tire y afloje Estados Unidos habría cedido y retirado una controvertida demanda en la renegociación del TLCAN que planteaba imponer restricciones a las exportaciones agrícolas mexicanas, dijo este domingo un directivo del mayor grupo de cabildeo agropecuario de México. El retiro de la propuesta de “estacionalidad” permitiría a los negociadores de Estados Unidos y México enfocarse en los asuntos pendientes cuando vuelvan a reunirse esta semana en Washington.
Del lado estadounidense, un tratado que se concrete antes de la instalación en enero de un nuevo Congreso estadounidense,  protegería la posibilidad de una oposición si los demócratas toman el control del parlamento en las elecciones de noviembre.
Pero también México se vería beneficiado con un acuerdo concreto cuanto antes , si el tratado se resuelve para finales de agosto haría posible la firma de un nuevo TLCAN antes de la asunción del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre. Ese escenario le daría una victoria al saliente presidente Enrique Peña Nieto.

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