Pensar en poder comunicarse telepáticamente parece una idea que solo se podría ser factible en las películas de ciencia ficción. Hoy en día esto no parece ser tan disparatado. Se propone que sin necesidad de someterse a un procedimiento invasivo tal y como se teclea un mensaje en una computadora o en un celular que sea posible escribirlos solo con el poder de la mente.

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Con esta finalidad se fundó Openwater, en el 2016, de la mano de May Lou Jepsen, el objetivo de esta compañía es lograr que la telepatía sea posible dentro de 8 años. Para el 2025 aproximadamente, según este gran proyecto, con tan solo ponerse un gorro será posible comunicarse telepáticamente.

La compañía fundada por esta exitosa ingeniera que ya ha trabajado en grandes proyectos como FacebookGoogleOculus e Intel. Sin mencionar que May Lou Jepsen ha patentado más de cien inventos. En lo que refiere a su nuevo proyecto comentó: “Básicamente descubrí cómo llevar las características de una máquina de resonancia magnética a un wearable, en forma de gorro de esquí”.
En la actualidad la resonancia magnética ya tiene la posibilidad de leer tus pensamientos ya que se puede predecir qué palabras va a pronunciar, qué imágenes está pensando o qué canción se está imaginando. El objetivo es colocar toda la tecnología en un gorro.

Está tecnología usa campos y ondas magnéticas. La propuesta se distancia de la idea que pretendía llevar a cabo Elon Musk, quien lanzó una compañía dedicada a crear dispositivos que aumenten la conexión del cerebro humano con los ordenadores. Este tipo de tecnología necesita de la implantación de electrodos en el cerebro, sin embargo la propuesta Jepsen significa una solución que no involucre ningún tipo de procedimiento invasivo para las personas.

La comunicación con telepatía eliminaría varios de los problemas de comunicación, entre ellos los vinculados con la expresión y la transmisión de los pensamientos. Sin mencionar los grandes aportes que significaría para los creativos que serían capaces de descargar sus ideas y proyectos directamente a un ordenador o a impresoras 3D.

Sin embargo, también tiene sus riesgos, por ejemplo la privacidad de las personas se vería amenazada o estaría más expuesta. En lo que responde a estos peligros Jepsen afirma que: “Estamos intentando que el gorro solo funcione cómo quiera el individuo, capaz de excluir partes que la persona que lo lleve no considere que sea apropiado compartir”.

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