Durante el 2017 las cifras de inversión en publicidad y marketing corresponden a casi 600 mil millones de dólares, a nivel mundial, según datos revelados por Zenith. Se espera que en este 2018 los números aumenten, sin embargo, no basta con nuevas invenciones, es necesario tener claras las bases que marcaron el camino hasta hoy.

El Big Data, la creatividad y las estrategias no alcanzan sin no se toma en cuenta las tres claves del marketing: necesidad, deseo y demanda.

Dentro de los padres de la mercadotecnia podemos nombrar a Philip Kotler, quien define la necesidad como como una sensación de carencia, ya sea física o psicológica. Lo ciento es que estas forman parte de la naturaleza humana.

Considerando a la necesidad como parte natural y no como una invención del marketing y la publicidad para vender más productos o prestar más servicios, Maslow las integró en la conocida “Pirámide de Maslow” que las ordena de las más básicas a las más complejas:

En lo referente a la segunda clave, se encuentra el deseo. Este implica un nivel más de complejidad ya que es la forma que toma un individuo para satisfacer su necesidad inicial, que se planteó en el primer nivel.

Al unir ambos factores surge la demanda, el último nivel. Así cuando un individuo identifica una necesidad, la canaliza en un deseo, es decir, una manera de satisfacerla pasa a la etapa de revisión. Allí consulta marcas, empresas y productos hasta que encuentra uno que satisfaga su necesidad y deseo puntual.

Es un ciclo en el que cada parte deriva de la anterior. Si a este patrón básico le sumamos los estímulos del marketing y las nuevas herramientas se podrá dar lugar a nuevas ofertas que satisfagan antiguas o nuevas demandas.

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