Adidas, Nike, Converse y otras 170 empresas de la industria del calzado se acercaron al presidente Donald Trump con un pedido

Las compañías piden al mandatario reconsiderar sus aranceles a los zapatos fabricados en China, al estimar que la política puede resultar caótica para «empresas, consumidores y la economía estadounidense en general». Esta carta llegó a unas semanas después de que Washington impulsara aranceles por más de US$200.000 millones a productos importados de China, que incluyen todo tipo de calzado, desde zapatillas hasta sandalias.

«En nombre de nuestros cientos de millones de consumidores de calzado y cientos de miles de empleados, le pedimos que detenga inmediatamente esta acción», indicaron.

Es verdad que la industria de calzado se alejó de la producción de China, el país asiático continúa siendo el más grande en cuanto a la fabricación de zapatos. Por lo que anunció que los aranceles impuestos sobre los bienes de Estados Unidos serán valuados en US$60.000 millones a partir del próximo 1 de junio, extendiendo la guerra comercial entre ambos países.

Quienes firmaron la carta -Puma, Clarks, Nike, Adidas- ya pagan un arancel alto para importarlos zapatos a Estados Unidos y ahora podrá ser mayo. Si bien los aranceles promedio de Estados Unidos para el calzado son del 1,3%, en algunos casos puede alcanzar un nivel tan alto como el 67,5%.

«Agregar un aumento de impuestos del 25% por encima de estos aranceles significaría que algunas familias estadounidenses trabajadoras podrían pagar casi el 100% de los aranceles sobre sus zapatos», se anuncia en la carta.

Sobre otras empresas que no hacen oídos sordos ante la Guerra Comercial entre China y Estados Unidos

A Trump le importa poco las empresas, y los encargados de su administración apuntan a un mundo desglobalizado. Las multinacionales son conscientes de esta batalla, y saben de que si no apuntan ahora y cuestionan la estrategia comercial del gobierno, podrán lamentarlo mucho en los próximos años.

En el mundo norteamericano, las empresas son enemigos al igual que el país asiático y deberían elegir un lado en el cual permanecer en esta guerra. Mientras que los CEO norteamericanos reajustan sus intereses haciendo un favor a Trump, otros se mantienen alejados de esta táctica, un mundo más abierto y protegido, por lo que hay que reconocer el mundo que se acerca debido a esta guerra: triste y más pobre

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