Luego de momentos de conmoción y giros inesperados en la historia de la condena del expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la crónica de los acontecimientos llegó a su fin luego de que se entregara a la justicia e ingresara a la prisión de Curitiba el pasado sábado. Pero qué pasará en el país vecino, ¿se cierra el libro o inicia un nuevo capítulo?

52 horas después de que se dictara el fallo Lula se entregó a la justicia. El país quedó dividido entre aquellos que lo apoyaban y los que estaban en su contra. A tan solo seis meses de las elecciones generales en Brasil el panorama político queda cargado de incertidumbres.

Lula había sido aquel chico humilde y pobre que había pasado de trabajar en una fábrica a la Presidencia. A sus 72 años el exmandatario inicia su vida como presidiario, un nuevo capítulo en su vida que sin duda no pasará desapercibido ya que es considerado como un líder por naturaleza.

El desenlace de la historia terminó por construir aún más la personalidad de Lula, antes de entregarse dio un discurso, negoció con las autoridades y fue escoltado por una multitud de militantes.

En su discurso declaró su visión de un futuro prometedor para Brasil en lo que refiere a la encrucijada de la izquierda. Se espera que su legado seguirá en la izquierda, pero no necesariamente deberá ser un integrante del Partido de los Trabajadores (PT).

Antes de su procesamiento Lula lideraba las encuestas como potencial presidente de Brasil, muchos plantean que su ida a prisión podría victimizar a su personalidad cerrando el camino para sus adversarios, mientras que otros afirman que se abre una ventana para ellos.

De este modo el panorama político de Brasil le podría dar lugar a la derecha representada por el candidato Jair Bolsonaro, quien se encontraba en segundo lugar en las encuestas. Sin embargo, la campaña también va a ser más difícil para Bolsonaro ya que el discurso en contra de Lula ha quedado destruido.

Si bien en un inicio se especuló que su ingreso a prisión podría postergarse durante meses, lo cierto es que el juez ordenó que el período de tiempo no podría exceder un día. De este modo se creyó que no se entregaría hasta su anuncio del sábado. Sin embargo, el destino que correrá el expresidente todavía es incierto, muchas medidas se pueden tomar y la realidad podría cambiar.

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