El hombre es un ser social desde su existencia y gracias a sus relaciones se desarrolla con su entorno a lo largo del tiempo

El punto número uno para desenvolverse fácilmente y en sintonía con los demás es el de generar confianza en el otro: pensar en esa confidencialidad de la misma forma que deseemos confiar en el otro. Otro punto clave es aprender a pedir opiniones a los colegas y a personas cercanas para poder retroalimentarse de ellos.

Por otro lado, en cuanto a los objetivos que te propongas, ponlos al mismo nivel que el de tus colegas para poder cumplir metas en común.

Para ser consciente de toda realidad hay que equivocarse, ¿cómo quieres obtener experiencia si no te permites cometer errores y aprender de ellos? Que no te importe lo que opinen los demás. Ser capaz de reconocer todas las realidades que existen para desarrollar y todos los imprevistos.

No son buenos los extremos, es por esto que no hay que obsesionarse con la perfección. Llámese CEO, presidente, director, gerente, patrón o simplemente jefe, quien está al frente de un equipo de trabajo necesita desarrollar acciones concretas que le lleven a ostentar un verdadero liderazgo capaz de sacar a flote a los demás cuando existen situaciones de crisis.

Las cualidades para caracterizar un buen liderazgo vienen de la mano de comunicar de forma efectiva. Es por esto que todos estos puntos se solapan si se quiere lograr una correcta comunicación bien liderada.

Es imprescindible además, poseer de un discurso convincente claro y que se adapte al mensaje y al receptor al que se dirige. La sensibilidad para escuchar opiniones y las necesidades de los integrantes del equipo de trabajo es vital para empatizar con ellos y que reconozcan al líder como tal. Es por esto que el diálogo libre y horizontal con todas las partes es necesario.

Por último es fundamental la participación de todos para dejar que fluya la comunicación y que exista un feedback permanente.

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