Los sitios como Netflix se pagarán aparte. Los gigantes como Google podrán garantizar que llegan a los usuarios, pero las startups y la gente común con sitios, no.

Internet nació como una plataforma abierta y neutral; sin embargo, el futuro de la red será muy diferente dado que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de los Estados Unidos eliminó las normativas que sostenían el principio de que todo el tráfico legal se debía tratar de manera igualitaria.

Fred Benenson destacó que: «Es probable que los sitios premium como Netflix y YouTube cuesten más, que se cobre poco pero por cada una de las aplicaciones gratuitas como iMessage y FaceTime, y que el acceso irrestricto a toda la red sea más caro».

Es decir, el servicio común que se conoce hasta el momento será el superior. Todos los demás se sentirán recortados.

Para las startups será más duro sortear las barreras y llegar a su público. Deberán asociarse con las empresas de telecomunicaciones.

Muchos de esos cambios ya se perciben en el mercado de la telefonía celular. Si uno utiliza los servicios de video, por ejemplo, de la misma compañía que le provee el servicio, es sin costo; en cambio, si prefiere YouTube u otro, se paga aparte.

Desde luego, estos obstáculos tecnológicos se pueden poner al servicio de censurar o promover contenidos, del mismo modo que ya se ha visto en las telefónicas que, como Verizon en 2007, por ejemplo, citaron su derecho a bloquear «contenidos polémicos o de mal gusto». Hacia 2020, advirtió Benenson, las empresas también podrían sentirse con derecho a evitar que sus clientes de internet accedan a cierto tipo de discurso político.

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