Para cocinar a fuego lento un buen liderazgo, son necesarios numerosos ingredientes en sus debidas proporciones, como el feedback con su equipo, la confianza , el sentido de la justicia, organización y capacidad para incentivar e ilusionar a los trabajadores, entre otros.

1. Autenticidad: Las mentiras en el trabajo a lo larga se descubren. Un buen líder debe tener la capacidad para ser auténtico y fiel a sus empleados, demostrando claridad y transparencia. De esta forma, le puede ofrecer un buen ejemplo sus trabajadores.

2. Colaboración: Es necesario mostrarse siempre dispuesto a ayudar, sin importar cuál es el reto. Desde las actividades más simples a las más complicadas, requieren de la colaboración de todos y fomenta el trabajo en equipo.

3. Compromiso: Al igual que el atributo anterior, para trabajar en equipo es necesario demostrar responsabilidad y compromiso. Independientemente de la tarea a realizar, un buen líder es el que está presente. No sólo dando órdenes, sino ayudando para que salga lo mejor posible.

4. Conocimiento: Ser capaz de reconocer cuando te equivocas o cuando necesitas ayuda, es una característica esencial para ser un buen líder. Tener conocimiento de uno mismo para detectar cuándo fallamos y qué necesitamos mejorar.

5. Escucha activa: Por último, pero no menos importante, debes comprender que los empleados necesitan sentirse seguros, y para ello necesitan de la escucha activa. El sentirse escuchados y apoyados, te asegurará un buen liderazgo.

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